El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- r42 - hombre público, que ha sido caudillo revofocionario-,. y cand idato eminente? ... . . . Cuando aún resuena en nuestros oídos, el clamo– reo de nuestros partidarios, y la adulación de nues– tros amigos no es posible la serenidad de ánimo que requiere el trabajo, ya sea físico ó intelectual. Y luego, es casi imposible descender desde las alturas de una candidatura presidencial, ó la jefatura de un partido para ir á enrolarse entre el vulgo que vive de su trabajar Las Cámaras que son el refugio de los- candidatos– boleados, no pudieron serlo para mí, por estar aún lejana la época eleccionaria. La verdad es, que yo me encontraba como si me hubieran mutilado de piés y manos, tan inhábil me sentía para todo otro trabajo que no fuera conspirar; conspirar, ya fuera como caudillo rev.olucionario ó como candidato para vencer á ~is contendientes rivales. Y después de pasar todo un día combinando revo– luciones y fraguando conspiraciones, sucedíame que dormía mal, sobrecogido por visiones y sueños que terminaban en angustiosas pesadillas. Muchas veces me acontecía, dejar el lecho apre– surado, vestirme agitado, nervioso, y luego correr á la calle, resuelto á buscará mis amigos para par– ticiparles que me lanzaba á la revolución, que era necesario levantar la bandera que había de poner en pié á todos los pueblos de la República.... .. Sen– tía en mí un algo inexplicable, que me compelía á

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