El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

- 140 - probabilidades de triunfo, estuvieron de parte nues– tra; esta fué al ménos nuestra convicción; y un partido que ha sido víctima del fraude y la violencia, queda autorizado para tomar el camino de las cons– p1rac10nes. Los candidatos impuestos por la fuerza de las bayonetas, son sin duda una de las primordiales cau– s~s que entre nosotros han dado vida al conspirador político. Yo de mí sé decir que, apesar de mis ambicio– nes, de mis gustos y tendencias, quizá si me hubiera eximido y para siempre alejado de la vida del cons– pirador; quizá si la experiencia recogida, y las de– cepciones previstas, me hubiesen dado el dominio suficiente para sobreponerme á mis naturales ten– dencias y poderosos instintos. Haré constar sí, que i11icuamente derrotado me consideré legalmente au– torizado para conspirar. Y entónces me dije, como se han dicho otros muchos en el Perú: -Cuando no se puede entrar legalmente por la puerta, se entra vi?lentamente por la ventana. Los abusos que vienen de arriba, dán vida á los que nacen abajo. Cada imposición tiránica de un Gobierno, engendra un conspirador. Comprendí no obstante, que cuando ménos por corto lapso de tiempo, me sería forzoso ·resignarme con aquella situación ántes de llevar á la práctica mis propósitos revolucionarios. En el Perú, los Gobiernos son como los sirvientes; todos son buenos al principio, y para pensar en de– rrocarlos, precisa esperar que pase el entusiasmo del primer momento.

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