El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social

1 \ - 124 - ir de visita á las horas de comer donde sus amigas; y no obstante, manifestábanse furiosamente ofendi– das de que un boticario, que tenía citatro 1 1 iales, es decir, un regular capital, pretendiera casarse con Lola, la mayor, la cual, dicho sea de paso, frisaba en los treinta años . Más como ias necesidades de su vida, no estaban concretadas á las que les dejaban sentir su.s flacos estómagos, sino que debían llenar otras, igualmente imperiosas, sucedia que para arbitrarse dinero, ha– cían rifas de joyas ó encajes, ó demandaban limos– nas pretestando socorrerá los pobres. Su pwximidad con las f~milias aristocrát\cas, las pusieron al abrigo de toda sospecha respecto á estas estafas. Y así, viviendo puede decirse, merced á los senti– mientos caritativos, que en Lima, más que en parte alguna, son generosos é infatigables, mis buena. vecinas, vivían convencidas de pertenecer á la alta clase, tán solo porque allí, hallaban la complacencia de sus protectoras. Esto no es nuevo en Lima, y puede comprobarle todo el que quiera escudriñar de cerca esta sociedad. donde el comunismo tácitame1:ite establecido, es el gran recurso de cierta clase de gent es que, imbuidas , en aristocráticas ideas, y persuadidas que el ganar la subsistencia por medio del trabajo, es desdoroso y denigrante, t ransijen con toda suerte de humilla– ciones, á trueque de vivir a1 1 istocráticamente. Y lo que hay de curioso, en la vida de estas muje– res es que, después de haber apurado tan crueles humillaciones y continuadas angustias para sostener

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