El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- IIO - aquella refriega, en la cual las tropas fueron batidas, las campiñas arrazadas, y los pobladores víctimas de exacciones y tropelías sin cuento .......................... . El que conozca la historia de las revoluciones del Perú, estoy cierto que no ha de asombrarse ni ha de calificar mis planes de desatinados ó insensa– tos. Sin tantos elementos, ni tan sólido prestigio, realizaron otros caudillos, sublevaciones que derro– caron á muy fuertes Gobiernos. Yo estaba convencido de que en punto á cons– piraciones, la buena suerte del jefe, mejor que los poderosos cañones, decide del éxito final. En América, esto se vé todos los días. Cuando las cartas y los periódicos de aquella lo– calidad, me trajeron las descripciones de ese heróico sacrificio, en el que la muerte había cegado las más preciosas vidas, lloré de rabia y desesperación. Casi estuve á punto de arrepentirme muy séria– mente de mis ambiciones de mando, y de hacer el solemne juramento de jamás volverá pensar en moti– nes ni asonadas, que tan aviesa suerte, debían para mí tener. Pero, lo confieso: el conspirar es un vicio como otro cualquiera; quizá más dominante que la borra– chera ó el juego. El conspirador es un vicioso inco– rregible; lo digo con esperiencia propia.
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