Billete de un sol de 1877, emitido por el Banco Nacional del Perú. A diferencia de los otros bancos, este quiso remarcar su peruanidad mediante el uso de personajes de la sierra como motivo central de sus billetes. Colección del BCRP, fotografía de Claudia Álvarez. LA CRISIS SE INTERNACIONALIZA: EL ASESINATO DE PARDO Y LA GUERRA DE LOS DIEZ CENTAVOS La prolongada crisis fiscal iniciada en 1873 —que no se resolvió con la estatización del salitre y azuzó las tensiones nacionales—, así como algunas de las reformas emprendidas por el gobierno —como la creación de una gendarmería o guardia nacional—, la descentralización de algunos ámbitos del gobierno, —como el de la educación y la cobranza de las contribuciones a través de los concejos municipales creados en las capitales departamentales y provinciales— y la inflación de precios ocurrida a raíz de la circulación de los billetes de papel provocaron un desgaste del gobierno civilista que con tantas expectativas había subido al poder. En 1876 el propio Pardo, poco entusiasmado por promover a algún delfín dentro de su partido, prefirió favorecer la candidatura de un militar de ideas afines, como fue Mariano Ignacio Prado, quien efectivamente ganó las elecciones. El nuevo gobierno fue denunciado como una continuidad de la «argolla» civilista, especialmente por la oposición organizada en torno a Nicolás de Piérola, cuyo capital político había comenzado a formarse alrededor del contrato Dreyfus, con el que había osado enfrentarse al cogollo de la oligarquía, y que fue incrementando en el decenio de 1870 con una serie de rebeliones desatadas en el sur del país, como la del Talismán en 1874, y 169
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