El aprendizaje de la libertad

Guadalupe (fundado en 1840) funcionaban porque disponían de sus propias rentas, casi siempre derivadas de fundos o haciendas que les habían sido legadas en testamentos, o cuya renta les había sido asignada por el Congreso, o porque tenían sus propios impuestos originados desde la época colonial (por ejemplo, el ingreso de cerdos y reses al camal de la ciudad de Lima pagaba unos derechos que pertenecían a la Universidad de San Marcos). No había recursos públicos para nada más. Ni se construían hospitales ni se mejoraban puertos; tampoco se abrían caminos ni comisarías. De los servicios de salud y educación se encargaban, cuando podían, la propia sociedad civil o la Iglesia. En las ciudades y pueblos grandes solían fundarse sociedades de beneficencia a cargo de las familias más renombradas de la localidad. Pertenecer a alguna de ellas confería una dignidad y reconocimiento social que hacía apetecible la admisión y llevaderos los gastos u obligaciones correspondientes. Tales sociedades solían hacerse cargo del cementerio municipal y, eventualmente, de alguna escuela de primeras letras y un hospicio donde se recogía a los enfermos terminales sin familia o a indigentes y niños huérfanos mientras esperaban colocación. Algunas órdenes religiosas eran asimismo muy activas en la mantención de escuelas y hospitales. Sus casas conventuales cumplían diversas funciones, como la de beaterios donde se hospedaba a mujeres jóvenes que hubiesen cometido un traspié que a la decencia de sus familias conviniese mantener oculto, o a quienes hubiesen enviudado y carecían de un padre o hermano que velase por ellas y vigilase su sexualidad. Este Estado apenas presente en la vida cotidiana de las personas sufrió un fuerte remezón cuando advino el dinero del guano. En la década de 1850 los ingresos estatales duplicaban los de la década anterior y en la de 1860 volvieron a incrementarse en un 100%. Al entrar a la edad madura del guano (1868-1880) los ingresos fiscales ordinarios (esto es, sin considerar los préstamos internacionales) rondaban los treinta millones de soles, casi diez veces lo que se recaudaba en la década de 1830 (véase gráfico 3.2). 110

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