Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

66 En 1556 se dijo expresamente: «El segundo [ suyu correspondía] a yndios lupacas de chucuito que venían al beneficio del dho. suyo de sus tierras los quales al tiempo que los españoles entraron en este valle se fueron a sus tierras» (Morales, 1977, p. 21). Los visitadores toledanos registraron claramente el problema en otro sentido; inicialmente, Juan Ramírez Zegarra (1575) dejó constancia de ello, por ejemplo para Larecaja y Chicanoma (34r, por ejemplo); la tasa final del virrey indicó «lo que auían de pagar en particular cada yndio de los susodichos [de la provincia de Chucuito] assí los que estaba mandado que fuesen a la villa imperial de Potosí a la labor de las minas e yngenios de aquel asiento como los que avían de rresidir y rresiden en la dicha prouinçia, y en los valles subjetos della de Çama, Moquegua, Larecaxa, Xicanoma y otras partes donde estauan yndios de la dicha prouinçia...» (Toledo, 1575, p. 235; cf. también 238v, 242v.) 67 Sin embargo, el mismo Rowe llevó entonces hasta la primera mitad del siglo XVII la decadencia de la cultura Chimú, basándose en los efectos de la erradicación de las «idolatrías»;

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