vista indígena sobre la presencia europea en los Andes; y así lo hizo desde entonces en sus clases de historia, en reuniones académicas, entrevistas especializadas y/o de difusión tanto en nuestro país como en el extranjero. Franklin siempre acudía a estos compromisos con un texto para ser leído o por lo menos con unos apuntes que desde 1965 guardaba en el escritorio de nuestra casa miraflorina, con un orden que solo él entendía. Es así que sus papeles manuscritos desde sus tiempos de escolar de los jesuitas hasta los últimos textos que digitalizó forman parte del archivo de la «Colección Franklin Pease G.Y. para la historia andina del Perú», que el 2006 se inscribió en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos, Zona Registral No. X Sede Lima Oficina Registral. Lima. Esta inscripción de la ACFP está siendo jurídica y legalmente viable gracias a la filantrópica noción de amistad que tiene el Estudio Rodrigo, Elías & Medrano, conformado por letrados reconocidos por sus altos principios éticos y de solidaridad con la comunidad, desde su creación en 1965, al año siguiente de que Humberto Medrano Cornejo y Franklin terminaran sus estudios de derecho en la PUCP. El doctor Medrano es profesor de la PUCP, al igual que el abogado doctor Sandro Fuentes Acurio y el joven Francisco Baldeón Vellón, recién graduado de abogado en la PUCP. Estos dos últimos profesionales han asumido filantrópicamente hacer que la ACFP emane de las normas legales del país. Franklin trabajó cuidadosamente en la redacción de su obra escrita las referencias a los libros que compraba, canjeaba o simplemente adquiría como regalo por sus méritos académicos, con las copias de documentos manuscritos de archivo que juntaba por ser excepcionales contenedores de información, conocimiento y para él también de entretenimiento hispano andino. Esta característica suya llevó al historiador y gestor cultural doctor Rafael Varón Gabai a considerar: «imperativa la publicación de un libro en su homenaje […] por la búsqueda apasionada que mostró a lo largo de su vida por la originalidad y la innovación del aporte intelectual, siempre vinculada a la precisión con que debían ser comprendidas las fuentes históricas, en particular las documentales y las bibliográficas» (2004, p. 47). Estas palabras a los cinco años de su fallecimiento me hicieron comprender que era igualmente imperativo para su familia inmediata — que estamos singularizados por Franklin en la introducción que hizo a este libro— asegurar la preservación de su legado documental bibliográfico y archivístico en el largo plazo de la historia. Esta introducción suya fue 162
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