efectivamente había información de una dualidad en el poder, pero que resultaba enmascarada en medio del relato, del discurso histórico europeo del cronista 109 . Esta cuarta edición de Del Tahuantinsuyu a la historia del Perú se publica a los quince años del fallecimiento de su autor Franklin Pease G.Y. (1939-1999), mi esposo, y por iniciativa de la directora del Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, magister Patricia Árevalo Majluf, a quien él precedió en esta función que comenzó como gerencia de la Oficina de Publicaciones (1975-1982). La reimpresión — contextualizada al paso del tiempo— de este libro que ha devenido en emblemático de su obra en la universidad, como Franklin siempre aludió a su alma máter, es un reconocimiento a la investigación y docencia humanista. RAZÓN DE SER DE ESTE EPÍLOGO Es pertinente comenzar citando unas palabras suyas sobre los Incas que quedaron archivadas, como forma de realzar la preservación documental en el acercamiento a una mejor comprensión de la historia andina de nuestro país, porque fue interés permanente de Franklin, como se puede comprobar en este libro. El compaginar para su reimpresión una obra histórica con el lapso transcurrido entre sus sucesivas publicaciones, fue para él una tarea editorial respetuosa que emprendió cuando asumió el prólogo y las notas de la edición de Los cronistas del Perú (1528-1650) del doctor Raúl Porras Barrenechea (1986), mientras otros y otras especialistas asumían la responsabilidad de actualizar su bibliografía. Esos fueron tiempos de hacer memoria entre ambos sobre cuándo y cómo, respectivamente, habíamos estado cerca a este asiduo trabajador en los archivos. Franklin siempre traía a colación que lo conoció cuando, siendo ministro de Relaciones Exteriores, se dio tiempo para dar una clase magistral a quienes ingresaron a la PUCP en 1958, como él. Esa clase magistral que se grabó en la memoria de Franklin fue larga, larga y ante una abarrotada asistencia universitaria en el aula magna de la antigua Facultad de Letras de la Plaza Francia, donde comenzó la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en 1917. Esa tarde-noche él debió comprender que la lectura de las crónicas españolas sobre los Incas debía plantear interrogantes conducentes a encontrar el punto de 161
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx