Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

histórica» de la Amazonía, que ayudó seguramente a una marginación aún mayor por parte de la administración y la vida oficial, que hicieron posible procesos que condujeron a la exterminación de buena parte de su población. Del etnocidio y sus formas se han ocupado últimamente diversos autores89. La selva debe incorporarse dinámicamente a un análisis de la historia del Perú. POBLACIÓN Y CIUDAD Interesa precisar hasta dónde es posible delinear una historia andina del Perú, diferente (en dónde, cuándo, hasta qué punto) de la historia elaborada y pensada en y desde el medio urbano español y criollo. No se trata de «una nueva historia», ni siquiera de una «visión de los vencidos», en un sentido estricto, de lo que aquí se quiere hablar, sino de proponer un contexto histórico que permita ver mejor los mecanismos que se instalaron aquí en el siglo XVI y que hicieron posible el sistema colonial, pero desde la población andina también, y no solo desde el punto de vista y el sitio de la administración colonial. Es decir, interesa bosquejar la otra cara de la moneda, a fin de cuentas acercarnos un poco a una perspectiva andina de la historia peruana. Si pasamos revista a las líneas generales de la historia colonial, caeremos en la cuenta que siempre estamos delimitados por los criterios coloniales establecidos por la población española y criolla desde las ciudades en las cuales se estableció. Un ejemplo básico: vemos la mita como un régimen tributario que produjo rentas a la administración en el caso de la minería, al margen de beneficiar a los mineros con una mano de obra barata, pero no conocemos el efecto del reclutamiento en la población, en la composición de las unidades étnicas, en su «desestructuración», en la ruptura de relaciones de reciprocidad o su modificación, en la incidencia que tuvo todo ello en la pérdida de recursos agrarios, etcétera. Lo mismo podría decirse del tributo o de la reducción. Como no hay instrumentos para tener una visión andina cabal de la historia peruana desde el siglo XVI, es posible que este intento pueda proporcionarnos al menos una perspectiva más cercana. Para la explicación será necesario reestructurar un poco la cronología colonial, partiendo de la base ya manejada en capítulos anteriores, de que lo que encontraron los españoles en los Andes fue un estado en crisis, no tan poderoso como se ha pensado normalmente, y cuya estructura es realmente poco conocida. Sabemos que hace ocho mil años los hombres 134

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