altura aproximada de 4000 m (54r), y disponía allí de un «mandón» llamado Francisco Maque. En Sibayo, a 3810 msnm, el mismo don Martín Hanco era principal del aillu Paragra Pahana Pataca, a través de su «mandón» Juan Chacha (65v). En el mismo pueblo de Sibayo controlaba otro ayllu, Sibayo Pahata Collana Pataca (32v). Hasta donde llega inicialmente esta información, permite pensar que el mencionado mallcu controlaba distintos mandones que vivían en pueblos (reducciones, claro, en 1591) situados todos a distintas y mayores alturas que Coporaque (la información es incompleta, en tanto que falta la parte final de la visita de urinsaya de Yanque de 1591, y solo hay un fragmento de hanansaya). Coporaque se encuentra situado a 3575 msnm; todos los pueblos donde hay aillus «dependientes», están más claramente en la región ganadera. A través de estos mandones tenía acceso Martín Hanco no solo a energía humana en términos de reciprocidad asimétrica (en tanto que las reducciones toledanas limitaron los recursos y el movimiento de la población) sino también a recursos de altura, especialmente ganado andino, cuya presencia es indudable no solo por la información documental del siglo XVI, sino también en la actualidad. Podríamos aventurar, sin demasiado riesgo, que la energía humana que obtenía Martín Hanco de los aillus mencionados podría estar dedicada prioritariamente al pastoreo. Esta información reviste un interés particular, desde que permite atisbar mejor las relaciones de los señores étnicos, al mismo tiempo que da nuevas dimensiones a la imagen territorial del aillu. De la información de Garci Diez de San Miguel para Chucuito pudimos extraer los recursos que obtenían los señores más importantes (ver cuadro en Murra, 1975, p. 212). Poco sabemos, en cambio, sobre lo que ocurría con los señores secundarios, de «parcialidad» o de aillu. Las visitas de Huánuco nos enseñaron cómo podía obtener recursos un curaca de un grupo étnico mucho más reducido de la zona del alto Huallaga, pero no nos explicaron tampoco claramente las relaciones entre los señores y sus segundones. En cambio, ahora tenemos al menos un punto de partida para una búsqueda más extensa y nuevas reflexiones. Hay un problema adicional aquí: no sabemos bien cómo fueron hechas las reducciones; tampoco en Yanque (aunque comentaremos un texto claramente alusivo a ellas). Hasta la fecha, la información a nuestro alcance sobre las reducciones nos indica muchas veces qué aillus fueron ubicados en ellas, pero esto no es suficiente; más aún, nos da un indicio de 116
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