Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXIX imperiosa necesidad de exaltar su memoria. Cuadernos era el homenaje necesario y es así como bajo su signo, en diciembre de 1950 apareció el primer número El mar y sus palabras, publicación que hiciera decir a José Eulogio Garrido: «Y el título, quizá más que la calidad del Cuaderno, está revelando que quienes lo han escrito y lanzado al viento, tienen que hacer y que ver con la poesía. Y así tiene que ser, porque sólo gentes o entes con esa tara pueden tomarse de atribuir palabras al mar, sin autorización. Y el mar no está protestando, que yo sepa, será o porque no ha tenido tiempo de enterarse o porque las susodichas palabras no le han parecido mal. Y si el mar no está protestando, menos lo haré yo, que soy menos que nada» [palabras recogidas posteriormente en Cuadernos Trimestrales de Poesía, Edición Extraordinaria por las Bodas de Plata, Trujillo, p. 10]. Fundamos esta nueva empresa con Wilfredo Torres Ortega, Carlos H. Berrios, Horacio Alva Herrera, y Héctor Centurión Vallejo. Rezaba su breve dedicatoria: «Hito inicial de la voz; esperanza ahincada en lo futuro. Acento litoral en trance de perennidad» (Cuadernos Trimestrales de Poesía, N° 1, Trujillo). El segundo número: Vértice de canto significó la convergencia de voces amigas porfiando en el empeño de recoger la poética del norte y un avance en cuyo ritmo se ampliaba el horizonte espiritual. El deseo de inquietar las aguas de la cultura en el norte del Perú se vio colmado porque lo que se iniciara como un movimiento local se desbordó luego hacia los ámbitos del país. De los veintiséis números editados recogemos algunos nombres sugerentes tales como: El Mar y sus palabras, Sendero junto al trino, Tala en el silencio, A través del hombre, Libertad cabal, Luz para el sol, Muera la muerte, Raíz del agua, Fuego al silencio, La luz incorporada, Presencia del salmo, Todavía del hombre, Celebración del destino, y Semilla en el paisaje. En Cuadernos han escrito casi todos los poetas vivos del Perú de generaciones tan distintas en el tiempo como las representadas por Alberto Ureta, y Javier Heraud y César Calvo, los recientes triunfadores. Hombres de todas las tendencias, escuelas o grupos literarios, sin distinción alguna. Pero como este no era el límite propuesto, desde el número quince
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