Cuadernos trimestrales de poesía Tomo V

Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXVII Horacio Alva es el cantor natural de la costa norteña, del litoral sediento que espera el agua que lo fecunde. En su Pacasmayo nostálgico sembró el grano arrocero de su inquietud lírica, elaborando la palabra para darle al páramo la celebración del verso. En el lindero, que muchas veces invade, se hace a la mar en su barca de ilusiones, y se deja arrastrar por la corriente como los veleros que arrían sus lonas y se duermen en las olas. Pero es el médano su hábitat; allí planta su bandera y construye su casa, junto a la lagartijilla rastrera, a los zorros zainos, al pájaro bobo y al chilco, que resisten la sequía; sin faltar, naturalmente, los espinos, la algarroba que alimenta con sus frutos a los cabritos destetados y a la sierpe traicionera que engulle pajarillos y atemoriza a campesinos. Mario Florián, poeta neo-nativista contumacino, dice que la poesía, como los ríos bulliciosos del verano, ha bajado del Ande por las vertientes de los valles y es el alma del aravico incaico, el que debe comandar el pensamiento del poeta de esta época para que se manifieste la poesía con el esplendor de otros tiempos. Recogiendo este pensamiento, se podría decir que en Cuadernos se dieron de la mano las dos grandes regiones naturales del Perú: el Ande y el mar. (Artículo recogido en Tareas de la palabra, Guayaquil (2010), pp. 171-174. Publicado en La Industria de Trujillo, 8 de noviembre de 1990).

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