XIX CUADERNOS TRIMESTRALES DE POESÍA: TESTIMONIO El Grupo Cuadernos Trimestrales de Poesía se formó en torno a la generación del 40, nacida de los Juegos Florales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima, cuyos premios los entregara don José Gálvez en el Teatro Municipal, en ceremonia memorable; y ha tenido como órgano de difusión la revista que le dio el nombre, y que principiamos a editar el año 40 en la vieja y recordada imprenta Bustamante y Ballivián de la calle Guadalupe, en presencia, todavía, de uno de los más exquisitos poetas peruanos, don José María Eguren que, a la sazón, gastaba sus últimos años entre la juventud. La característica de la revista que lleva el título general de Cuadernos y un subtítulo en cada edición trimestral, la principiamos a editar con el nombre de Estancia de la voz, con la siguiente advertencia: «…estos poetas se han cortado las manos y las rodillas: así no suplican nada ni se humillan ante nadie». Fuertes en su juventud, puros en su interés, dignos en su verdad, rectos en su actitud; saben dónde ésta el hombre y dónde está el poeta. El arte es bello; pero, con Wergeland, creen que primero es el hombre y después el artista. En ellos se dan los valores morales en armonía con los valores estéticos. No sacrifican la estética del arte. Lejos la sombra de Chocano. Viven su tierra y su hora. Lejos la ronda de Eguren. La mayoría poetas florales, tienen un timbre: la angustia; y una raíz, el pueblo. Tal vez se les escuche cuando todos hayan muerto. Habrá que exhumar más huesos. Mientras tanto, «ahora callan porque hablaran después…». Las firmas: Eduardo Jibaja, Julio Garrido, Mario Florián, Marco Antonio Corcuera, Luis Carnero Checa y otros, los llamados «poetas del pueblo».
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