Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XLI que lo rodean. Al igual que sus hermanos, es desinteresado, metódico, ahorrativo, consume solo lo que necesita en todo: en comer, en vestir, en divertirse y en estudiar. Muchas cosas más se podrían decir de Julio, cada persona es una enciclopedia. Quién podría decir lo que será después, sólo Dios lo sabe, tiene carácter y decisión, es bueno y honrado; y de acuerdo a la crianza recibida quiere a sus familiares como a sí mismo. Judith del Carmen Corcuera Hare: esta niña, nacida cuando yo todavía era soltero, vio la luz en Nueva York donde su madre trabajaba como enfermera. Vino y me la dejó muy chiquita, cuando vivía aún mi madre y su esposo Abraham, de quienes hablaré después. Debo decir que oportunamente reconocí a la niña y, como es lo honrado, estoy llamado a servirla dentro de mis posibilidades. Como era de esperarse, en la casa, sin haber habido chiquillos, mis padres se encariñaron demasiado con la nieta. Con el paso del tiempo, la niña solía jugar con mi hijo Marco, con quien se entendía mucho. La posterior ausencia de Judith, por situaciones ajenas a mi voluntad, precipitó la muerte de mi padre político, quien se encontraba enfermo, con cáncer. A mis hijos les he informado oportunamente de todo esto y ellos están llanos a ayudarla de darse la oportunidad. Arturo Corcuera, Ricardo González Vigil y Marco Antonio Corcuera. Marco Antonio Corcuera y su esposa Celia García Granados.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx