Cuadernos trimestrales de poesía Tomo II

Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXVIII mi madre) seguramente porque yo era el hombre y el ilegítimo. Recuerdo haber transitado por El Salario y Cachil alguna vez al anca de su cabalgadura y después en un manso pollino, también obediente. Mi abuelo era hijo de mi bisabuelo Salomé Díaz y de mi bisabuela Manuela Díaz. Él heredó el fundo Cachil en el distrito y provincia de Contumazá. Diré, y esto no con vanagloria, que mis bisabuelos que tuvieron hijos fueron los dueños de cinco haciendas que se perdían de la vista. Mi abuelo Sebastián adquirió, después, con su trabajo, la hacienda El Salario, precioso fundo que le tocó a mi tía Manuela y el Gobierno expropió para Granja Escuela por la suma de 20, 000 soles, allá por el año de 1931. Mi abuelo también era un hombre de mundo. En la población se reunía con sus amigos a jugar unas cartas y alternar en actos públicos de la ciudad, llegando a ser alcalde. Durante un encuentro de Escritores en Cajamarca. Entre otros: Marco Antonio Corcuera, Alberto Escobar, Arturo Corcuera, Winston Orrillo, Andrés Zevallos, y los poetas del Grupo «Trilce»: Eduardo González Viaña, Jorge Díaz Herrera, Juan Paredes Carbonell, Manuel Ibáñez Rosazza y Santiago Aguilar.

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