XVII APUNTES PARA MIS MEMORIAS Cuando me llaman, respondo por Marco Antonio Corcuera Díaz Alguna vez, en un soneto, dije que lo de Marco es «porque tiene curvatura / y el cielo con el barro delimita; / Antonio, beatitud y rebeldía». Elementos contradictorios que, sin duda, forman mi personalidad, ¿pero, qué he dicho? Esto huele a prosapia o algo parecido. José Eulogio Garrido1 lo llamó «hipo de notoriedad». Me acuerdo de Horacio Alva y sus tan conocidas y celebradas ocurrencias. Pues bien. Nací en la ciudad de Contumazá (qué pretensiones para un pueblo, pero así lo vemos los que lo queremos) un 19 de noviembre de 1917. Pocos años antes, en 1910, había pasado el Cometa Halley alborotando a todo el mundo. Mis padres fueron don Óscar E. Corcuera (últimamente supe que la E era de Emetrio, que seguramente no le gustó). Era de ascendencia huamachuquina, de los Galarreta, que llegaron por nuestras tierras porque uno de los integrantes de la familia, el Cura Monzón, fue destacado a la ciudad y se llevó a los demás. No sé quiénes fueron mis abuelos por esta rama, y nunca lo averigüé. 1 José Eulogio Garrido Espinoza (Huancabamba, Piura, 1888 – Trujillo, La Libertad, 1967). Escritor, catedrático universitario y periodista, además de estudioso del folclore y del pasado cultural del norte del Perú. De su variada y dispersa obra literaria mencionaremos: Carbunclos, Visiones de Chan Chan y El ande. Son de destacar también sus crónicas periodísticas: entre 1930 y 1950 aparecieron en el diario La Industria de Trujillo las tituladas «Crónicas de andar y ver», relatos de sus andanzas por el Perú. A estas crónicas se suman otros escritos como «Huanchaco», «Moche» y sus artículos de tipo humorístico de nombre «Tonterías». Marco Antonio Corcuera al año de nacimiento.
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