Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento LXV Por su parte, Luis Monguió en su ya citado libro sostiene que, como ejemplo de los cánones literarios de los poetas de la generación del 40, a los que él llama neonativistas puede mencionarse […] la de un escritor como Felipe Arias Larreta, en cuyos poemarios puede notarse, además, que el neo-nativismo no rehúye la interrelación con otros tipos de poesía peruana no volitivamente nativistas. Nótese ello, por ejemplo, en lo que se refiere a un retorno a la consideración de la importancia de la forma, y especialmente en el retorno al soneto (Monguió, 1954: 125). Y en otro momento se refiere a Mario Florián, calificándolo como el poeta «parangón de este grupo» y dice de él que «su actitud procede de la de los haravec incaicos» (Monguió, 1954: 126 y 127). El primer elemento destacable en los poetas de la época de Lima, como señala Sánchez, es su tono protestatario, pero cargado de metáforas, como puede verse, por ejemplo, en el poema «Oración al fusilado» (La muerte y su volumen, nro. 8), de Guillermo Carnero Hoke, uno de los poetas más beligerantes del grupo: ¡Silencio para los muertos que no han querido morir! Tejámosles un silencio, pero que sea un silencio puro, de manera que cuando quiera salir el sol solo encuentre silencio, i nada más que silencio. Porque solo así estaremos más cerca de ellos. Porque en su infinita mirada hay la súplica de una muerte sin quererla. I porque en todo silencio hay el silencio propio de una caída de hoja sobre la tierra enferma. Esta misma característica de rebeldía literaria, que nos hace recordar a los apristas ejecutados en las ruinas de Chan-Chan, puede notarse en la mayoría de sus compañeros, incluso en MAC, quien en años posteriores fue perfilando su lirismo hasta llegar a la composición bucólica y a la celebración de la naturaleza. Veamos su poema «Esta ausencia que vive» (Ingreso al valor, nro. 5):
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