Cuadernos trimestrales de poesía Tomo I

Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XLIII Cuando el poeta sufrió la dolencia que lo postró por más de una década, viajé desde Estados Unidos a visitarlo, fui a su casa en Trujillo y constaté que Marco Antonio seguía habitando la casa de la poesía. A su lado, Celia, su fiel esposa, estaba atenta a su menor capricho. Le pedí a ella que me trajera el libro de sonetos desde la vecina biblioteca. De esa manera, el poeta y yo nos sumergimos en los fascinantes caminos trazados en el cielo por Boscán. Marco Antonio estaba mudo, y era yo quien le leía. De un momento a otro me señaló con el dedo que volviera hasta la primera página y así lo hice. Comprobé que el libro le había sido obsequiado por la joven que conoció cuando tenía veinte años. Me dicen que Marco ha subido a andar en un mundo habitado por leones y por ángeles en el que los animales hablan y los venados crecen con la hierba al codillo. Lo que sigue, me lo imagino. Allá arriba, no se quedará contento. De inmediato comenzará una nueva colección de Cuadernos Trimestrales o Semestrales en medio de un tiempo en que no existen ni los trimestres ni los semestres. Sus Cuadernos volverán a ser eternos; y él, Marco Antonio, en marcha hacia la luz, llevado por el viento: corazón tendido contra la corriente. EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA ESCRITOR Lima, 5 de agosto de 2021

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