Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

67 HISTORIA DE LAS MUJERES. UN DERECHO CONQUISTADO Sara Beatriz Guardia Directora del Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL Hasta comienzos del siglo XX las mujeres que aparecen en el discurso histórico son excepcionales por su belleza, virtudes o heroísmo1. Todas las demás no existen en una historia fundada en personajes de la elite, batallas y tratados políticos; una historia que registra e interpreta los distintos procesos y experiencias que ha seguido la humanidad a través de la visión, pensamientos y manifestaciones de quienes la han escrito. Todos hombres en su mayoría de clases y pueblos dominantes que se erigieron según el modelo androcéntrico, en el centro arquetípico del poder ejercido en el espacio público y en un tiempo cronológico2. En esta historia, los hombres aparecen como los únicos capaces de gobernar y dictar leyes, mientras las mujeres ocupan un lugar secundario, en el espacio privado y alejadas de los grandes acontecimientos de la historia3. Excluidas, silenciadas, invisibles, las mujeres fueron ignoradas en el ámbito privado, económico, social, político y cultural. La mayoría de las veces, imaginadas, descritas o relatadas en forma parcial, y generalmente a través de un intermediario porque el registro directo estuvo supeditado a su acceso a la escritura. Recién a finales del siglo XIX se le permitió incorporarse al sistema educativo y, además, los índices de analfabetismo son mayores en la población femenina. Pero si las huellas de las mujeres han sido borradas, ¿cómo podemos conocer sus huellas, su forma de vivir la cotidianidad, e interpretar sus pensamientos, emociones y acciones? ¿Cómo aproximarnos a los hechos que originaron cambios desde las mujeres?. En definitiva, ¿qué sabemos de ellas si hasta los tenues rastros “provienen de la mirada de los hombres que gobiernan la ciudad, construyen su memoria y administran sus archivos”?4. Como señala Michelle Perrot, no se trata de llenar un "casillero" del conocimiento hasta ahora vacío, sin modificar el conjunto con la inclusión de las mujeres como sujetos históricos. Estudiar y conocer ese otro lado de la historia5, ese conocimiento surgido desde la otra orilla, y desde otro saber, es el objetivo de la historia de las mujeres. Solo entonces será posible valorar sus experiencias y actividades, explorar las representaciones que las cubren, y encontrar su verdadero rostro. Diferente será su voz y distinta su imagen creación de intelectuales, educadores y directores espirituales, quienes le señalaron qué 1 Michelle Perrot. “Escribir la historia de las mujeres: una experiencia francesa”, 1995, p. 71. 2 A. Moreno Sardá. El arquetipo viril protagonista de la historia. Ejercicios de lectura no-androcéntrica, 1986. 3 Erik Hobsbawn sostiene que es imposible, “excepto dentro de límites muy estrechos, escribir la historia de un sexo particular separándolo del otro, del mismo modo en que es realmente imposible escribir la historia de una clase en particular separándola de la otra. El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la formación de la clase obrera, 1987, p. 17. 4 George Duby – Michelle Perrot. L'Histoire des femmes en Occident de l'Antiquité á nos jours. 1991, p. 44. 5 Sara Beatriz Guardia. Mujeres peruanas. El otro lado de la historia, 2021, 6ta edición.

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