Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Un esbozo inicial de la historia de las publicaciones periódicas del movimiento feminista de Lima (1978-1995) 503 asegurando que sus preocupaciones y experiencias fueran representadas. Para ello, utilizaron las fotonovelas, con la cual a través de una narración visual combinado con texto construyeron historias sobre la violencia sexual, la violencia doméstica y el aborto. Esta fue una estrategia novedosa para la transmisión y comunicación del discurso feminista. Apareció por primera vez en octubre de 1987, con el N.º 27. De las fotografías estuvo encargada Beatriz Suárez, destacada fotoperiodista, mientras que en los guiones fueron trabajados por Rosa Espinoza, Amelia Villanueva y Yaned Fernández. La Tortuga (1982-1995)20 Revista creada por mujeres independientes a los grupos feministas, surgió de una experiencia previa de un boletín en mimeógrafo llamado Mujer. La Tortuga se publicó por primera vez en marzo de 1982, bajo la dirección inicial de Elba Luján, Olga Mejía, Mónica Stecher y Armida Testino. A partir de 1984, Armida, fotoperiodista, asumió la dirección exclusiva de la revista. Tuvo un total de 57 números publicados hasta 1995, junto a la revista venía un suplemento infantil que incluía cuentos, juegos de memorias, entre otras actividades dedicadas a las niñas y niños. Como se indicó en la editorial de su primer número, la denominación de La Tortuga hace alusión a la condición silenciosa que se les atribuye a las mujeres en la historia. No obstante, con este nombre intentaron transmitir el mensaje de que las mujeres no solo son testigos pasivos, sino que también tienen una voz y capacidad de pensamiento propia. La línea editorial consideró la revista como una tribuna abierta donde su objetivo fue compartir opiniones y debatir el ser mujer en el Perú al margen de banderas ideológicas. La Tortuga se distinguió de otras publicaciones feministas al incorporar una sección de cartas que, a partir de octubre de 1983, llevó permanentemente el nombre de «Sobre cerrado». Desde ese momento, iniciaron a responder las cartas recibidas, brindando así una plataforma para que sus lectoras y lectores interactúen y se expresen, haciendo preguntas, comentarios o haciendo sus propias contribuciones. Esto permitió una ampliación de voces y visibilización de experiencias diversas. Además, nos proporciona información valiosa del perfil de sus consumidores y suscriptores, tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, este espacio también las expuso a comentarios machistas y paternalistas, especialmente provenientes de su público masculino. Comentarios como «[n]o se dejen llevar por un revanchismo que les creará fama de solteronas frustradas e histéricas como la mayoría considera a las feministas»21 o «¿[s]on ustedes lentitas?»,22 reflejan parte de las agresiones que sufrieron las feministas y el feminismo en sí. Estos 20 La revista se encuentra digitalizada. Se puede acceder a través del siguiente enlace: http://revistalatortuga.com/ 21 La Tortuga, Abril de 1984, N.º 10, p. 64. 22 La Tortuga, Noviembre de 1983, N.º 7, p. 6.

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