Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Juan David Echeverry Tamayo 451 mundo como un "lugar de lucha en el que uno está comprometido", como lo expresó en su poemario Lívida luz (1960). Su estilo se caracterizaba por un intento constante de vincular sus análisis con lo cotidiano, un interés significativo por el papel de la mujer en la sociedad y una crítica del enfoque sexista, ejemplificado en su relato Lección de cocina (1971) en la frase cocinar, callarse y obedecer al marido. Su obra de teatro de 1975, deja bastante clara su visión acerca del papel de la mujer en la sociedad mexicana, al plantear de manera jocosa la complicidad hipócrita de hombres y mujeres quienes se escudan en el statu quo entre ambos sexos, con el fin de obtener ventajas y provechos. Sin embargo, aquello hace que lo femenino se convierta en una tradición que pasa de generación en generación, encerrando a la mujer en costumbres y mitos que identifican lo “políticamente correcto en la idea de lo femenino”3. Castellanos, ferviente partidaria de los derechos e igualdad de la mujer y de una transformación entorno a su posición en la sociedad, argumentaba que: “Mi mente femenina se siente por completo fuera de su centro cuando trato de hacerla funcionar de acuerdo con ciertas normas inventadas, practicadas por hombres y dedicadas a mentes masculinas”4. Lo anterior permite ver cómo a lo lardo de la historia de la literatura femenina mexicana desde la colonia hasta el siglo XX, resulta posible establecer puntos de conexión y temáticas similares que nos hablan de la manera en que diversas autoras han intentado subvertir las representaciones de la mujer y lo femenino. Algo similar ocurrió con otra de las grandes referentes de la literatura mexicana, Elena Garro, una mujer con una carrera polifacética que la llevó a destacar en disciplinas como el periodismo, la dramaturgia y otras formas de literatura. El legado de Garro incluye obras como Los recuerdos del porvenir, por la que recibió el premio Xavier Villaurrutia en 1963 y Testimonios sobre Mariana con la que se alzó con el premio Grijalbo en 1981. En su escritura bastante suspicaz y provocativa, dejó clara su crítica a las maneras tradicionales en que se había construido a la mujer y lo femenino, dejando frases icónicas como: “Adelante de los pasos de un hombre siempre van los pasos de una mujer”5, en un contexto de lucha por los derechos de la mujer dentro de una sociedad que muchas veces se negaba a cambiar. Como vemos, las obras literarias de estas mujeres reflejaban una variedad de temas que iban desde lo religioso y lo filosófico hasta lo político y lo social. Sor Juana, por ejemplo, abordaba en sus escritos la posición de la mujer en la sociedad, la educación femenina y las contradicciones de las normas morales y religiosas de su tiempo. Su obra Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1700) es un ejemplo paradigmático de su capacidad para enfrentar y responder a las críticas sociales y eclesiásticas de su época. Aun así, pese a su lejanía en tiempo y contexto, estas temáticas no se separan de manera radical de los 3 Daniel Má rquez. “El eterno femenino en la obra de Rosario Castellanos: Igualdad, género e identidad en el México actual”. En: RU Jurídicas, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, p. 120. 4 Graciela Hierro. “Rosario Castellanos, un saber del alma”. En: Theoría. Revista Del Colegio De Filosofía, N. 5, 1997, p. 16. 5 Elena Garro. Los recuerdos del porvenir (1963). Disponible en: https://www.literatura.us/elen a/los.html

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