Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Luz Estefany Ramos Dolorier 284 Antonia Moreno tuvo la valentía y la determinación para conducir a otras mujeres en esta resistencia, brindando apoyo a las fuerzas peruanas en la medida de sus posibilidades físicas y económicas. Durante la campaña también asumió su rol de madre, haciéndose cargo del cuidado de sus tres hijas (alimentación, vestimenta y salud), además de recuperarse de un embarazo fallido. Fue llamada la «Mamacha», que significaba «mamá grande», debido al vínculo materno que tenía Antonia Moreno con los soldados. La educación nacionalista recibida durante su juventud fue crucial para tomar las armas y enfrentar cada una de las oposiciones, vigilancias y persecuciones por parte de las tropas enemigas. Cabe señalar, también, las diferentes estrategias utilizadas por Antonia Moreno para el envío de armas, municiones y otros pertrechos; una de ellas es mencionada en la popular anécdota de la historia del cañoncito. El fin de la guerra provocó todo un reordenamiento de fronteras entre Chile, Perú, Bolivia y Argentina. Si bien este último país no participó en la contienda, tras la derrota boliviana se posesionó de sus territorios en la puna de Atacama. Con la firma del Tratado de Ancón, el 20 de octubre de 1883, se estableció la cesión perpetua de Tarapacá para Chile, en tanto que Tacna y Arica estarían en poder de este país por un plazo de diez años, tras lo cual se celebraría un plebiscito que decidiría la suerte de ambas provincias. Este tratado fue rechazado por Cáceres, pues aún se encontraba resistiendo con las fuerzas peruanas en la sierra central. 2. Antonia Moreno de Cáceres y sus años luego de la guerra. Durante los dos gobiernos de Cáceres (1886-1890 y 1894-1895), Antonia Moreno asume el puesto de primera dama. Durante el primer gobierno de Cáceres, reparte máquinas de coser, con el objetivo de que las mujeres empobrecidas, viudas e hijas de los caídos en las batallas de San Juan y Miraflores, puedan generar un sustento. El Estado se encontraba en una ruina económica, por lo que no podía entregar pensiones a los deudos de los caídos. En tiempos del conflicto, las damas de sociedad recaudaron fondos para el mantenimiento de la guerra y proveer de armas al ejército (Rodríguez, 2009). Sobre las acciones u proyectos realizados por Antonia Moreno como primera dama no se tiene más información en amplitud, situación que nos limita las fuentes históricas. Como se ha mencionado en muchos escritos, luego de terminado el primer gobierno de Cáceres, Antonia Moreno «vivió en Italia e Inglaterra al lado de su marido, en cuyos países fue nombrado Cónsul del Perú» (Espinoza y Donayre, 2015). Sin embargo, no se tiene algún documento histórico que pueda corroborar dicha información. Fueron sus hijas, Zoila y Hortensia, quienes estuvieron en el extranjero junto con su padre. Como se hace mención en el prólogo escrito por Hortensia, en los Recuerdos de la Campaña de la Breña, «he aquí los apuntes que, hallándome en Europa, pedí a mamá sobre la campaña de la Breña, seguida al lado de mi padre el general Andrés A. Cáceres, en 1882» (Moreno, 1974, p. 11). Sobre dicho punto aún existe un vacío historiográfico.

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