Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Luz Estefany Ramos Dolorier 282 buscando satisfacer las necesidades de alimentación y servicio; aunque también fueron quienes sufrieron violencia estructural, física y sexual. Estas mujeres fueron llamadas, despectivamente, «rabonas»1. En la actualidad, existen varias investigaciones que tratan sobre esta participación de las mujeres en la guerra. Las mujeres peruanas de la élite, aquellas que tuvieron el privilegio de la instrucción, mediante sus diversos escritos (diarios personales, memorias, correspondencia, etc.) registraron el desarrollo de la guerra, brindándonos otra perspectiva del conflicto. Una de ellas fue Antonia Moreno Leyva, cónyuge del general Cáceres, quien formó parte de la resistencia peruana en los Andes centrales. Es preciso mencionar que fueron pocas las mujeres letradas que dedicaron su tiempo y se atrevieron a compartir su vida privada a través de sus memorias o autobiografías durante el siglo XIX. No obstante, en la rigurosidad de la investigación histórica, el estudio de la cotidianidad, las mentalidades, la historia oral y la historia de las mujeres, los diarios, memorias, testimonios y autobiografías no estaban plenamente aceptados como fuentes documentales (Rivera, 2003). Fue la historiografía peruana de inicios de los años noventa, producida sobre todo por historiadoras, la que visibilizó y mencionó las memorias de Antonia Moreno como documento relevante para estudiar este acontecimiento histórico; sin embargo, en esta etapa, no se realizó un significativo y riguroso análisis interdisciplinario, dejando de lado la extensa información que brinda dicha fuente. 1. Antonia Moreno de Cáceres y la Campaña de la Breña (1881-1883) Antonia Moreno nació el 13 de junio de 1845, en Ica, en un pueblo pequeño llamado San Juan Bautista. Según el testimonio de una de las bisnietas de Cáceres, Josie Sison Porras de la Guerra, doña Antonia Moreno pertenecía a una acomodada familia propietaria de tierras cerca del pueblo (Mendoza, 1987). La familia Moreno se dedicó a la venta de tierras; en el Archivo Regional de Ica se encuentra diversos contratos de compra/venta realizados por la familia directa de Antonia Moreno. Sobre los primeros años de su vida existen algunas imprecisiones; por ejemplo, su partida de bautizo data de 1845 y no de 1848, acto que estuvo a cargo del cura y vicario de la doctrina de San Juan Bautista de Ica, B. Villarroel (Morón, 2018). Esta etapa de la infancia de Antonia transcurrió en su tierra natal, teniendo como escenario la vida rural. Aprendió sus primeras letras de forma particular, a través de una maestra del lugar. Cuando contaba la edad de quince años, ella y su familia viajaron a Lima (Morón, 2018). 1. Dicho término fue mencionado por primera vez en las memorias del general Andrés García Camba, en el contexto de la batalla de Umachiri, del 11 de marzo de 1815. Luego, el término fue referido en el cuaderno de viaje del investigador británico Clements R. Markham, durante la guerra del Pacífico. En la actualidad, existen diversas discusiones en torno al término y al papel de las mujeres. El Archivo de Mujeres Artistas ha elaborado un interesante artículo titulado «La historia tiene una gran deuda con las rabonas» (2020).

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