Sara Beatriz Guardia 191 Mariano Tupac Amaru, hijo de Tupac Amaru y de Micaela Bastidas, se acogió al Bando de Perdón e Indulto entregando “30 fusiles, dos pedreros, y municiones…”63. El 14 de diciembre de 1782, se ordenó el pago de 500 pesos para trasladarlo a Lima, pero, dos años después, el 1 de abril de 1784, el virrey del Perú, Agustín de Jáuregui, condenó a Mariano Tupac Amaru y Andrés Mendigure a destierro perpetuo. En la pena del destierro estuvo comprendido Fernando Tupac Amaru de 15 años de edad. La sentencia contra Tupac Amaru expresó la condena de la sociedad y cultura andinas. Se prohibió a los caciques vestir con sus trajes típicos, el uso de sus instrumentos musicales, y particularmente el quechua. Todo indica que Tupac Amaru representaba todo aquello que se prohibió, “pero también y sobre todo, una alternativa política andina al sistema colonial. Lo que distingue a Tupac Amaru de los caciques costeños, autores de manifiestos y fautores de conspiraciones, fue sin duda su capacidad de movilizar toda la densa población indígena de la que fuera el á rea central del Tawantinsuyu”64 Cacicas y caudillas El movimiento liderado por Tupac Amaru contó con una importante participación femenina. Destaca Tomasa Titu Condemayta, Cacica de Acos (Quispicanchi, Cusco), propietaria de casas, fundos, animales y otros bienes, lo que favoreció el apoyo estratégico que brindo a Tupac Amaru. Dirigió una brigada de mujeres que defendió con éxito el puente Pilpinto de las tropas españolas; y comando un contingente militar que “se presentó en los altos del cerro Piccho para batir la ciudad del Cuzco”65. Su éxito fue de tal envergadura que los españoles lo consideraron como “una obra de brujería”66, pues no creían posible que una mujer tuviera tal valentía y arrojo. En una carta dirigida a Tupac Amaru lo llama: “Mi má s amantísimo hermano y señor” y le refiere cuestiones de guerra, avances y situación de los pueblos. El 25 de abril de 1781 fue acusada de ser una de las principales fomentadoras del movimiento liderado por José Gabriel Tupac Amaru, que reclutaba gente para el movimiento, y que conminaba a los caciques a fin de que se unieran. Fue condenada a pena de muerte, “sacada de este cuartel donde está presa, en bestia de albarda, con un soga de esparto al pescuezo, atados pies y manos, con voz de pregonero que manifieste su delito, llevá ndola así por la plaza principal y pú blica de esta Ciudad hasta el lugar del suplicio, (…) su cabeza separada del cuerpo, será llevada al pueblo de Acos y puesta 63 Ibídem, p. 221. 64 Testimonios, Cartas y manifiestos indígenas (desde la conquista hasta comienzos del siglo XX. 2006, pp. 254-255. 65 La Rebelión, CDIP, Tomo II, Volumen 3°, pp. 518-519 66 Alicia Poderti. “Mujeres en rebelión: Estrategias de resistencia femenina en la sublevación de Tupac Amaru”. Suecia, 1998, pp. 151-152.
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