Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sara Beatriz Guardia 185 poniendo cañones en el cerro de Piccho y otras tramoyas tan peligrosas, que ya o eres sujeto de darles avance”34. Insiste en su carta del día siguiente donde le comunica que ha decidido reclutar gente para marchar al Cusco. “La mira que llevo es hacer má s gente para estar rodeando poco a poco el Cusco que se halla con bastante fortaleza según te previne en mi anterior; porque si andamos con pies de plomo todo se lo llevará la trampa”35. Micaela Bastidas pretendía apurar la marcha al Cusco con la seguridad de recibir la adhesión del pueblo. Mientras que Tú pac Amaru, intentaba ampliar el radio de acción del movimiento para después cercar y cortarle el suministro a la ciudad antes del ataque, su estrategia estaba “destinada a doblegar a la gran urbe a través de la conjura interna y mediante la participación activa de otras clases y grupos étnicos urbanos opuestos al dominio español proceso al cual se complementaría el ataque desde fuera en el momento preciso”36. En su última carta del 8 de diciembre, Túpac Amaru, le informa la presencia de soldados y pide que se quede “con Fernandito y Mariano, y los soldados que pasen con toda la gente a Langui y Layo; y así puedes estar en alguna parte segura (...) no te olvides de los cañones, en todo caso que vengan dichos cañones a Tungasuca”37. También le escriben a ella, Diego Berdejo, Pedro Mamani, Andrés Castelo, Pedro Mendigure, Ramón Ponce, Antonio Bastidas, Andrés Castelo38, Pedro Venero39, Marcos de la Torre40. Así como varias mujeres: Tomasa Tito Condemayta, Á ngela Pacuri, Francisca Herrera, Catalina de Zalas y Pachacuti; y los sacerdotes, Justo Gallegos, Pedro Juan de Luna, Domingo de Escalante, Antonio Chávez Mendoza, Carlos Rodríguez de Ávila y Gregorio de Yepes. Son cartas destinadas a informarle cuestiones puntuales; solicitudes de justicia a través de las cuales se advierte que tenía autoridad suficiente para dirimir, juzgar y sentenciar. En ellas la llaman: “muy señora mía”, “muy amada hermanita mía”, “amantísima y muy señora mía”, inclusive “señora gobernadora”. El 9 diciembre Tú pac Amaru ocupó la ciudad de Lampa, el 13 Azá ngaro, y una semana después las ciudades de Coporaque y Yauri. El 13 de diciembre, Micaela Bastidas lanzó un edicto nombrando coronel a José Mamani y capitán a Simón Aymi Tupa. Poco después recibió una carta de Marcos de la Torre desde Acomayo, informándole que carecía de armas y soldados, lo que corrobora Tomás Guasa cuando señala: “me hallo solo sin 34 La Rebelió n de Tú pac Amaru, Ob. Cit., pp. 329-331. 35 Ibídem, p. 331. 36 Juan José Vega. Túpac Amaru y sus compañeros. Cusco, 1995, p. 299. 37 La Rebelión de Túpac Amaru, Ob. Cit., pp. 337-338. 38 Todos ejecutados el 18 de mayo de 1781. 39 En 1783, con su esposa Bartola Escobedo, fue desterrado a una cárcel de España. 40 Condenado a seis años de destierro en cárcel de Valdivia, Chile.

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