Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sara Beatriz Guardia 15 mujeres en universidades y centros de enseñanza. Fortalecer y coordinar el intercambio entre investigadoras (es) de diferentes países. Durante varios meses solicité el auspicio a varias organizaciones que brindaban apoyo económico a centros de estudios feministas, pero la respuesta siempre fue la misma, las mujeres no teníamos una historia. Consciente de que se trataba de un esfuerzo solitario y difícil, supe que no contaríamos con auspicio económico y que el único medio de comunicación que nos permitiría desarrollar actividades era a través de internet, así creamos una web: www.cemhal.org Entonces fue posible publicar la Revista Historia de las Mujeres que actualmente cuenta con 232 números, organizar 7 Simposios internacionales, 1 Congreso Internacional, 2 Redes de Investigación, la Comisión del Bicentenario en América Latina. Y, la publicación de 7 libros, 2 digitales, y un Cuaderno de investigación. En el 2002 publiqué la cuarta edición de Mujeres peruanas. El otro lado de la historia, prologado por Michelle Perrot, Profesora Emérita en Historia Contemporánea de la Universidad de París 7, quien con Georges Duby publicó, L'Histoire des femmes en Occident de l'Antiquité à nos jours, (París: Plon, 1991-1992), primer intento colectivo europeo por estudiar el lugar que ocuparon las mujeres en la historia. Se trata de cinco tomos traducidos a varios idiomas, en cuya elaboración participaron cerca de cien investigadoras, y cuya edición en español se publicó en diez tomos con el título de Historia de las Mujeres en Occidente (Madrid: Taurus, 1993). Este es el prólogo de Michelle Perrot: Durante mucho tiempo las mujeres peruanas han estado olvidadas de la historia del Perú, tal como ha sucedido siempre, en todos los países del mundo, y en todas las sociedades. El silencio que las recubre tiene razones generales y particulares ligadas a su propia situación. En primer lugar, la invisibilidad que la dominación masculina ha impuesto a las mujeres, confinándolas a un espacio privado, dedicadas a la reproducción material y doméstica, algo poco valorizado y no merecedor del discurso. De allí la debilidad de las huellas dejadas por las mujeres. El limitado interés que han suscitado permitió que no se registraran ni sus hechos, ni sus gestos, ni sus nombres. Afortunadamente, la arqueología y los objetos suplen esta carencia de textos, sugiriendo la presencia de las mujeres en la cultura cotidiana Inca que demanda ser revisada a la luz de las relaciones entre los sexos. Otra razón del silencio es el poco interés que el discurso histórico, fruto de una mirada dirigida hacia el pasado, ha otorgado a las mujeres. Resulta evidente que la historiografía peruana, nacida de la tradición hispánica, clerical y feudal, ha omitido a las mujeres, sean indias o españolas, de manera diferenciada pero igualmente reducidas al rango de accesorio de los conquistadores.

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