Song No 107 evitar la destrucción total. Esta esperanza compartida por la comunidad chachapoyas se manifiesta en la actuación de la matrona, quien encarna la valentía y la determinación de su pueblo en un momento de crisis. La comunidad emocional de mujeres y ancianas, representada por la matrona chachapoya y su grupo de acompañantes, desempeña un papel crucial en este episodio. Esta comunidad se caracteriza por normas emocionales que legitiman la súplica y el llanto como formas de expresión política y social. La capacidad de estas mujeres para expresar su desesperación y apelar a la clemencia del Inca refleja una norma cultural que reconoce el poder persuasivo de las emociones en la negociación de conflictos. Dentro de esta comunidad, las ancianas ocupan una posición especial de respeto y autoridad moral. La matrona chachapoya, con su experiencia y conocimiento, se convierte en la portavoz de su pueblo, utilizando su estatus y su conexión personal con el padre de Huayna Cápac para influir en la decisión del Inca. Esta actuación no solo demuestra la importancia de las mujeres en las comunidades emocionales, sino que también resalta cómo las emociones pueden ser utilizadas estratégicamente para lograr objetivos políticos y sociales. Al mismo tiempo, este unísono de las mujeres Chachapoya acentúa la voz colectiva de la cultura oral indígena, que José Antonio Mazzotti calificaría como "coralidad" o coro oral. Siendo mujeres y madres que suplican por su supervivencia comunitaria, estas mujeres representan voces olvidadas de su pueblo oral, el cual "se conforma…por una confluencia de discursos que se soportan mutuamente pero que no tienen por qué ser enteramente congruentes" (Mazzotti 170). La interacción y negociación entre comunidades emocionales La interacción y negociación entre comunidades emocionales en el episodio de la matrona chachapoya es fundamental para comprender las dinámicas de poder y emoción en el Imperio Inca. El episodio comienza con un conflicto claro entre la comunidad imperial inca y la comunidad Chachapoya. La rebelión de los Chachapoyas y la respuesta inicial de ira de Huayna Cápac establecen un escenario de confrontación. Sin embargo, la intervención de la comunidad de mujeres y ancianas, liderada por la matrona chachapoya, introduce un elemento de mediación. La súplica de la matrona posibilita negociar una resolución pacífica. La negociación emocional es un proceso central en este episodio. La matrona chachapoya apela a la clemencia del Inca mediante un discurso que combina la apelación emocional, el respeto a la autoridad y la invocación de valores culturales compartidos. Esta estrategia busca cambiar la emoción dominante de Huayna Cápac de ira a compasión, demostrando cómo las emociones pueden ser moduladas y consentidas en contextos (o pretextos) políticos. La determinación de Huayna Cápac de amnistiar a los Chachapoyas tras la súplica de la matrona refleja una dinámica de poder en la que la clemencia se instrumentaliza como herramienta para consolidar la autoridad y legitimar el poder imperial. La clemencia no es solo un acto de benevolencia, sino también una demostración de poder y (auto)control. Al perdonar, Huayna Cápac exhibe una dualidad que abarca tanto el poder justiciero como el liderazgo compasivo. Al mostrar clemencia, el Inca refuerza su imagen
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