Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Song No 103 control social, uno que contrasta marcadamente con las prácticas coloniales de su época. Esta representación idealizada sirve múltiples propósitos: reivindicar el legado inca, criticar implícitamente las prácticas coloniales españolas, y proponer un modelo de gobierno basado en la magnanimidad y la ecuanimidad. A través de la dramatización del encuentro entre Huayna Cápac y la matrona chachapoya, Garcilaso narra un evento histórico, y, también, construye un paradigma de liderazgo que trasciende las fronteras culturales y temporales. Significación del encuentro entre la matrona y Huayna Cápac El encuentro entre la matrona chachapoya y Huayna Cápac es relatado por Garcilaso con gran detalle y dramatismo. Según el relato, cuando Huayna Cápac se acercaba con su ejército a la región de los Chachapoyas, los líderes del pueblo, conscientes de la ira del Inca y temiendo una represalia severa, decidieron enviar a una delegación de ancianas lideradas por una matrona que había sido concubina de Túpac Inca Yupanqui, padre de Huayna Cápac. La matrona y su grupo de mujeres se presentaron ante el Inca en un acto de súplica dramática. Garcilaso describe cómo la matrona, arrodillada ante Huayna Cápac, pronuncia un discurso emotivo y elocuente, apelando a su clemencia y recordándole los lazos de parentesco y el legado de su padre. En sus propias palabras, ella suplica: "Solo Señor, ¿dónde vas? ¿No ves que vas con ira y enojo a destruir una provincia que tu padre ganó y redujo a tu Imperio? ¿No adviertes que vas contra tu misma clemencia y piedad?" (Vega 463). Este discurso refleja no solo la desesperación de la matrona y su pueblo, sino también una profunda comprensión de las expectativas culturales y emocionales que rodean al liderazgo incaico. Más adelante, la matrona invoca el título de "huacchacúyac" para recordar al Inca su deber de benevolencia hacia los pobres y necesitados: "¿Por qué no te acuerdas del renombre Huacchacúyac, que es amador de pobres, del cual te precias tanto?" (Vega 463).4 Su discurso está acompañado por el llanto y las súplicas de las otras mujeres, creando una escena cargada de emoción y tensión. 4 En los Comentarios reales, el término "huacchacúyac" (amador y bienhechor de pobres) es esencial para comprender la ideología del gobierno inca y su representación en esta obra. Garcilaso de la Vega lo emplea en cinco ocasiones, cada una de las cuales refuerza y expande su significado en el contexto del liderazgo y la cultura incaica. Inicialmente, en el Libro 1, Capítulo 24, "huacchacúyac" se presenta como un título honorífico otorgado a los incas por su pueblo en reconocimiento a su benevolencia y preocupación por los más necesitados. Este título se asocia con cualidades como mansedumbre, piedad, clemencia y liberalidad, estableciendo la imagen de un gobernante que no solo protege, sino que también beneficia activamente a los más vulnerables. En el Libro 1, Capítulo 26, Garcilaso enfatiza la exclusividad de este título para el Rey Inca, subrayando el respeto y la reverencia que el pueblo sentía hacia su gobernante, así como la continuidad de esta cualidad en la línea sucesoria inca. El tercer uso, en el Libro 1, Capítulo 27, extiende el concepto a las Coyas o Reinas Incas, estableciendo un paralelismo entre "huacchacúyac" para el Inca y "mamánchic" (madre nuestra) para la Coya. Esto demuestra que la benevolencia hacia los pobres era una virtud esperada tanto en gobernantes masculinos como femeninos. Los usos cuarto y quinto, ambos en el Libro 9, se aplican específicamente a Huayna Cápac en contextos de justicia, clemencia y manejo de rebeliones. En el Capítulo 3, Huayna Cápac invoca su identidad como "huacchacúyac" para justificar un castigo menos severo del esperado tras una traición. En el Capítulo 7, durante la rebelión de los Chachapoyas, el término es invocado por una matrona para apelar a la misericordia del Inca. Esta comparación entre los dos últimos usos es

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