Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

L. Larriva de Lloná adolescentes, tan pron_tos siempre a todo impulso generoso; y por idéntica razón suele despertar en el corazón de la mujer una gran simpatía por aquél que la ejerce noblemente. L2s almas femeninas se apa– sionan por todo lo que es verdaderamente heroico y sublime. "Yo no conozco sino ·al sacerdote" - dice un emi– nente escritor contemporáneo, dirigiéndose a un jo– ven oficial: - "Yº no conozco sino al sacerdote, que tenga una misión tan hermosa como la vuestra,,, El amor al suelo en que vimos la luz primera ✓ es un sentimiento innato en el hombre y uno de los más intensos. La patrirL es el compendio de cuanto amamos y de cuanto veneramos en la tierra, y aun en el Cielo. A ese rincón del mundo, grande o pequeño, pobre o rico, feo o hermoso, están vinculados todos nuestros recuerdos. Lo amamos porque allí . hemos gozado, porque alli hemos sufrido; porque alli nacieron nues– tras más bellas esperanzas y porque allí murieron nuestras más caras ilusiones; porque allí duermen su último sueño nuestros padres, y porque allí des– pertaron a ]a vída nuestros hijos; porque allí balbu– cea.ron nuestros labios las primeras oraciones que al Au.tor de todas las cosas dirigimos, y porque allí, a la- sombra de eso~ mismos cipreses que han de cobi– jar nuestra sepultura en el Cementerio, humilde o suntuoso, es adonde desde niños íbamos a rogar por el descanso eterno de nuestros antecesores, y en don– de a su vez, rogarán por nosotros, nuestros descen– dientes! .... "Amor de Patria comprende cuanto el hombre debe amar," ha dicho el poeta, expresando con frases sencíllas un sublime pensamiento: "Amor de Patria comprende cuanto el hombre debe amar: su Dios, sus leyes, su hogar, y el honor que los defiende,,, -50-

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