Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
.. L. Larriva de Llona "Haceos la reflexión, en todo caso", aconseja el mismo escritor a un estudiante de medicina, "de que antes de servir a los hombres es menester dar a Dios lo que le pertenece; y que,por otra parte, seréis más capaz de curar a vuestros enfermos cuando hayáis atraído la luz de lo Alto sobre vuestro espíri– tu y la bendición divina sobre vuestro corazón. Decíos que, s3lvo los casos urgentes, en que es pre– ciso atender a un Peligro inmediato, no debéis per- , der vuestra alma por salvar los cuerpos de vuestros semejantes, y que si la perdierais en efecto, todos los bienes de este mundo, riquezas, honores y repu– tación no os _servirían de nada. De esta manera, querido amigo, llegaréis a ser un buen médico, sin dejar de ser un buen cristiano,,, · "¿Qué digo? podríais llegar a ser un santo, pues conozco pocas profesiones en las que se· pertenezca uno menos a sí propio, en las que halla más sacrift'– cios que hacer y más privaciones de todo género que soportar... . Nadie se halla en mejor situación que el médico para ejercer la caridad ....... En una· palabra, si es verd~deramente lo que debe ser, el médico es, también, en su esfera, como el sacerdote, el hombre de Dios y de sus hermanos; de Dios, cuyo ministro es, para la conservación de nuestra existen– cia; de sus hermanos, a los cuales consagra su cien– cia, su tiempo y sus fatigas. ¡Oh! sí, si él háce todo esto cristianamente, por el espíritu de Jesucrist.o, unido a Aquel que ha dado su vida para curar y sal– var a los hombres, será un verdadero discípulo del divino Maestro, a quien sigue por el camino de la Cruz hasta la Cruz. El realizará las palabras de Jesús: "Que aquel que quiera seguirme tome su cruz y la,cargue todos los días, renunciando al 1nundo _y a sí mismon. Y como después de los admirables párrafos que dejo .. trascritos, no podría yo decirte nada que no resultase pálido y- frío, termino con ellos esta carta. I
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