Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
1 Psicofogía de la mujer -Pues, hija, mientras viene la tempestad, go– cemos del buen tiempo. -Amén. Y las chistosas interlocutoras cambian, al des– pedirse, una picarezct-1, sonrisa y una significativa mirada; y se van tan contentas y con la conciencia muy tranquila, a seguir sus preparativos para la fiesta a q tie han sido in vitadas por aquel cuya hono– rabilidad acaban de dejar ellas tan mal parada .... Diálogos por este estilo, podría copiaros en nú– mero infinito. Y lo particular es que, no pocas veces se disputan mamás e hijas, unidas para tan delicioso entretenimiento, el manejar las afiladas tijeras, para cortar un sayo a cada prójimo o prójima, y las respe– tables sefíoras se ríen beatíficamente al ver la gracia con que sus herederas manejan el cortante, y bien cortante, instrumento, y en lo que monos piensan es en. corregir la poco caritativa y fatal tendencia. Pero consolaos, amadas bijas mías, que si hay vicios en nuestro sexo, como los que imperfecta y rápidam·ente ha analizado mi pluma en los artículos que dejo escritos, hay también _sublimes virtudes que son, si no de su exclusiva pertenencia, más propias de la mujer que del hombre y de éstas os hablaré próximamente.
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