Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
,,, Cartas a mi hijo odioSOt, defectos, y tu mujer, tu Ínisma mujer, irá ad- , quiriendo tus malas cualidades, consciente o incons– Gientemente, pues como te lo he dicho más arriba, los esposos llegan a identificarse el uno con el otro; y es la mujer, por ser de naturaleza más maleable, la _ que comúnmente se asimila las costumbres del mari– do. Así la esposa de un hombre avaro, irascrnle, en– vidioso o grosero, llega a ser, por su convi vencía con él, grosera, envjdiosa, irasci9le o avara. ¡Cuántas de estas dolorosas transformaciones he visto yo! Por último, y para concretar todos mis consejos a este respecto, te diré que,. el hombre que pierde la estimación de su · esposa, perderá también irremisi- " blemente su amor, aunque por dignidad y por _deber continúe manteniéndose ella fiel a su fe conyugal. ¡Y obtenerlo todo del amor, y nada del deber~ comprendo que sea la suprema aspiración de un esposo! , Procura, hijo míÓ, por lo tfl,nto, quejam_ás haya nada en los ' actos de tu vida pública ni de tu vida privada que pueda hacerte- ruborizar -delante de la que es la compañera de tu vida y la madre de tus hi– jos. Esto, más que todo alarde de autoridad, te dará prestigio a sus-ojos y le inspirará el respeto y la su– misión que, unido!3 a la ternura que te profese, ha– rán de tu hogar el santo asilo de la paz y de la dicha ,eoncedtdas acá en la tierra a los mortales. Doy fin con esta carta a la tarea que por tu amor me impuse. De muchas-deficieneias adolece, sin du- da, mi trabajo; pero en él habrás visto siempre el in- ✓ menso amor que te profeso y el anhelo, tan grande como ese amor, de que seas -dichoso, y de. que seas bueno, que es, a mi juicio; la única manera de alcan- zar la verdadera felicidad. Te bendice con toda su alma, Tu mádre,. ~.~ • # t' .. ~ . ;. . ·, . -
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