Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

• L. Larriva de Llana giosa, procura inculcársela, no con palabras ni ser– mones que podrían ser contraproducentes, sino con tus acciones, con tu ejemplo, que debe s~r el límpido espejo en que ·ella se mire de continuo. ' La mujer es incHnada por naturaleza a la pie– dad y a la devoción; y es, además, tan dócil para con aquel a quien ama, que al poco tiempo de casada se identifica con los gustos, aspiraciones y creencias de su marido. ¡Feliz éste, si contribuye a mejorar y no a dañar sus sentimientos! Te será, pues, muy fácil .atraerla a tus prácticas religiosas; y sobre todo, si ella ve en tí eLmodelo del padre, del esposo y del ca– ballero, ¡cómo no ha de creer en la santidad- de la re– ligión a la que debes todas esas perfecciónes? Algunos maridos nay que se creen eximidos, en las intimidades. del hogar, de las buenas maneras de que hacen gala con las gentes extrafías, observándo– se un eontra~te verdaderamente penoso entre sumo– do de hablar y proceder en todo s~n tidg, cuando se hallan en un círculo de amigos o de amigas, - de és– tas particularmente, - y cuando están en su casa y con ·la sola compañfa de su familia. Y por esa ten– dencia que, en 1nayor o menor grado, tenemos todos ·a disculpar nuestros vicios y malas propiedades, hay quienes llaman franqueza a 'su grosería, para poder ·herir así a cada instante y a mansalva a las p"erso– nas íntimas de su casa, y 1 en especial, a la más ínti– ma que es su mujer. No dudes de que tan indelicado procedimiento extinguiría al fin todo afecto hacia tí en el corazón -de tu esposa, aunque ella por ingénita bondad o por exceso de prudencia no te 4tJemostrara .su ct'isgusto, pues en ocasiones es más fácil perdonar una ofensa grave que esas pequeñas heridas que se.- . infieren a cada paso en la delicadeza o en el amor propio de una persona, por poco susceptible que ella sea . . Y existe todavía otra consideración que . deb_e hacer gran fuerza en tí para que reprimas tus malos instintos o pasiones, y es la de que tus hijos, por la herencia que les trasmitas, y por el mal-ejemplo que _les des, manifestarán también tarde o temprano, esos -124-,..

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