Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

.. Cartas a mi hijo , ainábamos ambas, cuando se enterara del .resultado de la detetminación que sin su anuencia habíamos puesto en práctica. _ Efectivamente, Fernando desapareció .de- Lima sin volvernos a ver y sin que mi amiga pudiera adi– vinar el móvil de su extraf1a conducta. La mayor párte de las personas que, en todo, o en parte, se habían enterado de esta historia, habla– ban horrores del ausente_. Los pretendientes desaira– dos de Soledad 1:;e alegraron d.e . su desgracia. Sólo · los pocos amigo~ qµe habíamos conocido de cerca al - original ama_nte de _mi infortunada amiga de infan– cia 'y habíamos podido apreciar sus relevantP-s cua– liciades, nos abstuvimos de· formar un juicio defini– tivo en oontra suya, a pesar de las acusadoras apa– riencias. ·. En cuaqto a Soledad, excuso decirte lo que su– frió; pero nadie hb.bría podido adivinar, al ver s -1,1 tranquilo y dulce semblante, las penas que tortura– ban su tierno corazón, y que ella procuraba ocultar hasta de su madre, - princtpalmente de ella - para ahor¡arle sufrimientos. Pero a mí me constaba que - seguía amando -al ausente, co1110 había de amarle hasta el último instante de sü vid{l,. Un día se recibió la carta anunciada. ¡Terri'ble carta y terrible día aquel, en que ella llegó a las ma– nos de la enamorada niña! EJ.papel no contenía sino estas líneas que puedo co,piarte textualmente, pues han quedado grabada~ - en ;mi memoria con su triste laconismo, de una man·e• ra indeleble: · "Perdón, Soledad, perd6n para este desgraciado a quien no vol verás a ver nunca; J>ero que llevará tu • · imagen e,n el alma hasta el postrer instante de su existencia. · "Te amo, Soledad, como jamás hombre alguno amó ~ una mujer sobre la -tierra. . - "Dios te había fdi·mado para mi, como formó a Eva pára Adán; peto yo delinquí una vez en mi vida y per.dí también-mi paraíso terr6nal: más aún, porque te he perd_ido a tí. Acato humildemente la Suma Jus- -105- II, . /

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