29 No he inventado ninguna melodía. Los que amaron dirán: conozco esta canción, y me había olvidado de lo hermosa que era, y habrá de parecerles la única canción con que soñaron. Por tu ventana dormida entra una rama de cielo. En esa rama hay un trino, y en ese trino un secreto. Si te lo digo, despiertas, y si despiertas, no puedo por tu ventana dormida entrar mi rama de cielo. A tu ventana dormida viene a asomar mi lucero. Él ya conoce el camino que lo conduce a su anhelo. Te mira sin que lo mires, te quiere sin que lo quieras, sombra pegada a tu sombra que te ilumina de veras. Te mira sin que lo mires, te quiere sin que lo quieras, sombra pegada a tu sombra que te ilumina de veras.
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