Boletín del Centro Científico del Cuzco
-18-· riaciones termométricas; la máxÚna y míni-ma de 1~ hómcdad; los de Jae presiones barométricas; datos que no he podído proporcio– narme, apesar de contar fa ciudad de Areqnipa, como muy pocas poblaciones, con tres observatorios meteorológicos! XL Antes de tel'minar, no só:o ·po1· mera curiosidad sino como un apoy(\ á la explicación que he intentado, añadiré que para combatí~ los accidentes de ~a nevada, los arequipeños procuran traspirar median to la marcha foriada, ó por el· uso de los alcohólicos que exageran la res-piraci6n cufünéa, . Saldría do los límités que me he trazado, si señalase los me– dios conducentes á la atenuación de la influ encia de las nevadas qne, tí. mi juicio, serían: el l'ieg-0 de las calles y la propagación <le las arboledas. Cuzco, 23 de diciembre de 1893. ANTONIO LORl<JN.á., ..... ., .. , _ Paccaric-tambo Todoe los historiadores y cronistas de las época;i pre-coloro ~ bianas del imperio del Tahtlautin-suyo, incluso Garcilazo de la Ve · ga; (que por razón de haber oído eo. familia las narraciones de los Incas, puede considerarse autoridad en la mat'eria).hablan de Pa· ccáric-tambo' (posada que su1·ge 6 aparece repentinamente) loe unos corno de un sitio insignificante; y los :otros como el iugar de donde Fialieron Manco Kcapac y scr esposa· Mama Ocllo á' difun'dir la ·civilizaciórr de qne eran poseedores, en la paulatina conquista de· las yehetrías ó caceríás ·dispersas de esos· iiempos.'. Algunos como Salazar, lanzándose al oampo de las conjeturas, suponen qúé Paccaric-ta?npufuese un puebto de importancia, don– de hubiese nacido el gran' legisfador, de la estirpe de los Ouracas 6 Oaciques; y que pos@ído de un raro genio, implantó las· bases del' imperio, posteriormente grande y sin rival en la.' América meridio·· na!. P ero todos se ocupan de tan célebre población, como de un' punto de partida ó de origen para la diuastia de loe Incas, si14 ex· ..
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