Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9

Cuzco a la vuelta de la cual los señores Evans. Munn y Aguilera ofrecieron un" cocktail de despedida en uno de los salones del Hotel Bolívar. El día 7 de Junio retornaron a los Estados Unidos. Durante el acto de entrega del donativo hicieron uso de la palabra el señor Luther Evans y. a nombre de la Biblioteca Nacional y en agradeci~ miento, el doctor Jorge Basadre. cuyas palabras publidmos a continuación. Dijo el señor Evans: Señor Ministro, señor Embajador. señor Director, amigos de la Biblioteca Nacional: Nos hallamos aqui reunidos por una razón muy sencilla. Mis colegas y yo hemos ve. nido para entregar oficialmente a la Biblioteca Nacional del Perú una colección de más o menos diez mil libros, en nombre del pueblo de los Estados Unidos. Esta entrega se efec- túa en un dia del año que mis compatriotas celebran, donde quiera que estén, como el Pia de la Independencia. en recuerdo de ,quél en que los estadistas de mil setecientos setenta y seis proclamaron al mundo, en Filadelfia, su voluntad de crear en América una :¡ocie- dad libre. El Cuatro de Julio siempre ha sido para nosotros un dia de júbilo y de consa- .gración a un ideal. Queremos celebrar también, en vuestra compañia, /a obra de construcción de esta gran Biblioteca Nacional, que casi toca a su término. Queremos celebrar la realizaci6n del sueño de Ricardo Palma, qu,ien, desde los cOmienzos de sus actividades de Director de la Biblioteca, recomienda "que el pais ostente su tesoro bibliográfico en edificio digno de su nombre y de la cultura nacional". Palma sabia que "sin edificio apropiado no hay bi- hlioteca digna de tal nombre, ni catalog<lci6n posible, sino un hacinamiento de libros". Cuando se comprenda cabalmente la historia cultural tanto del Perú como de los Esta~ dos Unidos, no me cabe duda de que el apoyo firme y continuo prestado por los gobier- nos de nuestros respectivos paises a sus bibliotecas nacionales se destacara como uno de los rasgos más caracteristicos del siglo veinte. Otro eminente escritor peruano, Manuel González Prada, Director que fué también de la Biblioteca Nacional, concedi6 mayor importancia al elemento humano -el bibliotecario debidamente preparado- que al factor material del edificio. Claro está que tanto el uno como el otro son necesarios. Del mismo modo piensa el actual Director de la Biblioteca Nacional. Uno de mis más ilustres predecesores, le ·Doctor Herbert Putnam, que diri~ió ¡a Biblioteca del Congreso de mil ochocientos noventa y nueve a mil novecientos treinta y nueve, y que todavia nos favorece, con sus sabios consej'os, sostiene que una gran crisis nacional logra siempre producir al hombre capaz de solucionarla. No cabe duda de que el Perú tuvo esa buena fortuna en mayo de mii novecientós cuarenta y tres. Vuestra Bi- blioteca Nacional ha sido dirigida por muchos hombres capaces y abnegados. Continúa esa tradición el doctor Jorge Basadre, quien se ha dedicado con ahinco a la tarea de realizar los ideales señalados por el Protector en sI.¡ decreto del catorce de septiembre de mil ocho- .cientos veinte y dos: "La Biblioteca Nacional es una de las obras emprendidas que prometen más ventajas a la causa americana. Todo hombre que desee saber puede constituir- se gratuitamente cuanto ramo y materia le convenga, con la mayor 'comodidad y decoro; debe celebmrse. PW?s, 1,. apertura de la Biblioteca Nacional como el anuncio del progreso de las ciencias y <u·tes ,en el Perú". (1) Esas palabras de San IVbrtin pueden oírse a través del tiempo y repercuten en las páginas del primer número de Fénix. Revista de la Bihlioteca Nacional: (1) Fénix, Líma, N° 1, primer semestre de 1944, p. 3.

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