Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9
39 F. TRISTAN: O podría ser una desgracia. J. PAREDES: Comprendo su idea. ¿Pero cree usted que haya cambios "tan grandes, en el ritmo de nuestra existencia? F. TRISTAN: Pero s'i las mujeres de Lima gobiernan a los hombres, va~ tiéndase de su coquetería ¿no podemos pensar, en que la mujer no necesite va~ lerse de esos medios para emanciparse? J. PAREDES: Madame, es usted deliciosamente irónica. F. TRISTAN: No, por favor. No estoy haciendo frases. ¿Me podría ·decir usted, por ejemplo, si no es indiscreción, cuántas personas lo ayudan en su trabajo diario en la Biblioteca? J. PAREDES: Solamente un Oficial, un Amanuense y el Portero. F. TRISTAN: ¿Ninguna mujer? M. DENUELLE: ¿Cómo te imaginas, Florita, que eso hubiera sido po~ sible? F. TRISTAN: Ustedes me juzgarán una loca; pero no lo estoy. No pa~ sarán muchos años antes de que no sea una herejía pensar que las mujeres actúen al lado de los hombres y colaboren con éllos. Vendrá la era de la mujer independiente y consciente de sus derechos. Y en estos mismos claus~ tras transitarán estas nuevas mujeres dedicadas a la ciencia y al estudio ... , y casi podría decir ... J. PAREDES: ¿Qué, Madame ... ? F. TRISTAN: Que un día, aunque a ustedes les parezca muy extraño, la mujer limeña pondrá la nota de su inteligencia y su belleza en esta misma casa, y trabajará. como lo harán las mujeres en el futuro ... J. PAREDES: Es un bello ideal. que no creo que se cumpla nunca ... F. TRISTAN: Tengo fe en éllo. Y casi podría decirle cómo imagino esta casa. Como un hermoso monumento a la Cultura y al Trabajo. Como un hermoso ideal que no muere nunca .... "LA BIBLIOTECA NACIONAL, AYER Y HOY" (Escena radioteatral irradiada el 5 de Mayo). LOCUTOR: Estamos en la Biblioteca Nacional, hacia 1915, las estante~ rías de la histórica casa. se han enriquecido con valiosas colecciones de libros que la inquietud de Manuel González Prada llevó hasta allí en el deseo de re~ novar el ambiente cultural del Perú. Atraviesa el antiguo patio un joven que no aparenta mas de 20 años, lleva un libro bajo el brazo y su rostro denota señales de evidente preocupación. Entra decididamente en la sala de lectura y se dirige al encargo de éIla.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx