Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9
32 Por esta razón, la Biblioteca-Nacional se empeña en poseer lo más com~ pleta posible su colección de folletos peruanos; y nos valemos de este momen~ to para invocar una vez más el deber nacionalista de los autores, a fin de que se sirvan enviar sus trabajos impresos a la Institución· que existe en el país especialmente para registrarlos, clasificarlos. catalogarlos y conferirles su fun~ ción sustantiva, a saber, conocer y servir a la inteligencia nacional. Poco a poco se va transformando el legado caótico de la época anterior en un ordenado conjunto distribuído en cajas especiales, que luego se clasifi~ can sistemáticamente_ y en cada una de las cuales se incluyen más o menos veinte folletos. Cuando se encuentran varios folletos importantes de un au~ tor, se destinan a la encuadernación y el volumen se cataloga como libro. Lo propio se hace con folletos de una materia determinada, muchos de los cuales han sido ya encuadernados y catalogados y forman una serie de volúmenes de una colección apellidada alusivamente "Fénix". Las fichas de folletos son distintas, por lo abreviadas, de las demás del Catálogo, aunque no se ab.revian tanto que impidan el concepto claro del lec~ toro Ya se ha catalogado precioso material rE;Eerente a las relaciones exterio~ res y a la historia del Perú, un lote valioso de monografías de distritos, pro~ vincias y departamentos del país, otro interesante de teatro, novela, cuento, ensayo y poesía peruanos, y otro de coronas fúnebres, biografías cortas, ne~ crologías, homenajes, etc., que significan, sin duda, documentos apreciables de nuestra historia. Se ha empezado la catalogación de la tan importante foIle- tería médica nacional, rica en trabajos de investigación e índice de nuestra cul- tura científica. Nos permitimos también, con este motivo, hacer un llamado a nuestros oyentes médicos y profesionales en general, solicitándoles que tengan la gentileza de remitirnos sus tesis y demás trabajos impresos, por muy mo- destos que los juzguen los autores. Ha de ser acuerdo unánime de los hom~ bres y mujeres que escriben en el Perú que el Catálogo de la Biblioteca Na- cional de nuestra patria pueda exhibir, íntegramente, la bibliografía del país. Finalmente, diré que la experiencia, aunque corta, va enseñándonos que el folleto peruano -y acaso el folleto hispanoamericano- no merece el trato consuetudinario de ceniciento de las bibliotecas. Menos que en ninguna en la nuestra. Justamente, los folletos cenicientos, aquellos que han sobrevivido a la prueba del tiempo, del desprecio, del polvo, del roedor, de la polilla, y a la última prueba de fuego, son los que ahora lucen encuadernados y for~ man la colecdón cuyo nombre denuncia el afán renacentista que anima la ta~ rea cotidiana de esta que calificaríamos era bibliotecaria del Perú. Pero ello no realiza por entero la función de organismo bibliográfico nacional que cons- tituye el alfa y omega del Instituto al que tenemos el honor de pertenecer. Así como hemos recogido y coleccionado los folletos que se hallaban disper- sos en nuestro local, queremos también recoger y coleccionar aquellos que se encuentran diseminados en todo el territorio, postergados en los bufetes, aban~ donados en los consultorios, proscritos en los rincones de las oficinas, perdi- dos entre los papeles relegados de cada hogar de nuestra tierra; porque, se- ñores oyentes, mediante el Catálogo de la Biblioteca Nacional, se trata. en primer lugar, de poner en servicio público la totalidad de lo impreso en nues- tro pueblo:
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx