Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8
458 colocando entre paréntesis la forma latinizada. Los nombres de ciudades también están aquí en la forma tradicional castellana: Copenhague y no Kobenhavn. En todo caso, a los catalogadores les será fácil hacer las alteraciones que les parecie– ren necesarias, y multiplicar las fichas de envío. Asimismo, las indicaciones re– lativas al impresor, o editor, fecha de edición, etc., las he dado en forma abre– viada, y en números arábigos. En cuanto a clasificaciones, por materia, < o según el. estado de conserva– ción, el intel)és y valor cultural o bibliográfico de las obras, me han parecido supérfluas, despu~s de madura consideración. Toda agrupación sería muy sub– jetiva, especialmente cuando se trata de hacerla sintetizando criterios distintos. Re preferido exponer analíticamente todos los elementos ~n base a los cuales, se pueda formar una idea cabal de cada libro. Re de agradecerle a Ud. Señor Director, y a todo el personal de la Bi– blioteca, la asistencia y cooperación que me fué brindada en todo momento con suma gentileza, en particular he de agradecerle a Ud. el haber permitido que me prestase su valiosa cooperación la Srta. üdile Rodríguez P., alumna del IV año de Letras en la Universidad Católica y después de la Escuela de Bibliote– carios, la cual, durante los meses en que trabajó a mi lado, me ayudó muchísimo e.n la preparación áe las fichas, en la redacción del inventario y en ciertas inves– tigaciones. A ella se debe el haber reconocido dos obras de Pedro de Villagómez, impresas en Lima en 1650 y que por consiguiente ha pasado con las fichas co– rrespondientes redactadas por la Srta. Rodríguez, a la sección de libros peruanos. También se le debe el haber reconocido una edición del "Viaje" de La Condami– ne, con anotaciones manuscritas, sobre las cuales, tengo entendido, está haciendo una investigación especial. La lista que si~ue, como he indicado, no contiene sino parte de las obras inventariadas, que alcanzan ya' a 204. Ni de las examinadas, que pasan de 250. Este número ha de parecer sin duda muy pequeño, a muchas personas. Sin em– bargo, no ha de sorprender a quienes recuerden que flié precisamente en el Sa– lón Europa donde el fuego hizo los peores estragos, quedando completamente destruída su hermosa estantería, junto con su contenido. Agréguese que no sólo por la mayor violencia del incendio, sino debido a la misma ubicación de di– cho salón, por ser el más interno, fue allí más ardua la labor de los .bomberos y de aquellos miembros del personal de la Biblioteca, que con tan meritoria ab– negación se dedicaron a la tarea de rescatar- cuantos libros les fue posible po– ner a salv,o. En la lista misma cuando no haya otra indicación, se debe entender que el libro está desencuadernado. Las letras y números que representan integraci~nes de un texto mutilado están entre paréntesis cuadrados. Las que están entre I paréntesis normales son más bien aclaracione~ del que suscribe. Las citas de Bru- net se refieren a la V edición (1860 - 1880) de su célebre Manuel du Libraire. De este la Biblioteca ahora posee un ejemplar completo. Igualmente, me .ha sido de ayuda el catálogo de fichas impresas de la Biblioteca del Congreso' ,de los EE. UU. (A Catalog of Books represented by library of Congress Printed Cards), aunque no en la medida en que podría suponerse a primera vista.
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