Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8
410 Buenos Aires, 10 de marzo de 1945. Excmo. Señor Doctor Don Oscar Ibarra García, Sub-Secretario de Relaciones Exteriores. Ciudad. Mi querido Ministro y amigo: Como tuve el agrado de anticiparle el sábado 3 del presente mes, el go– bierno de mi país ha adquirido la biblioteca del que fuera señor Presidente de la República Argentina, don Agustín P. Justo, General de los ejércitos de nues– tros dos países. En aquella ocasión agregué el interés en saber, por la vía amistosa y con– fidencial, que el gobierno argentino daría las facilidades del caso para la libre exportación de ese material bibliográfico. Pero como no debo dej ar pasar más tiempo, quiero repetirle ese pedido, seguro de que el gobierno argentino y usted mismo, cl?mparten el criterio y los sentimientos del gobierno de mi país, que entiende que esta es una muy valiosa contribución argentina a la obra de la res– tauración de la Biblioteca Nacional de Lima, que fuera fundada por el General San Martin y que la aceptación del pedido que le reitero constituirá un acto amistoso de valor permanente. Conviene que le diga en la oportunidad que los técnicos bibliógrafos de mi país consideran que la biblioteca del General Justo sería el aporte más va– lioso para la reconstitución de nuestra Biblioteca Nacional, no sólo por el valor de muchas de las piezas que la integran, sino porque entre ellas hay libros que se refieren principalmente a nuestra presencia en la historia de América. La gestión que esta Embajada ha realizado para la compra sólo se ínició después de seis meses de habel' expedido el gobierno argentino su decreto de fecha 8 de agosto de 1944, por el cual el señor Ministro de Justicia e Instruc– ción Pública desestimó la oferta de los herederos. Sólo cuando conocimos que el gobierno de este país amigo no tenía interés en esa adquisición y cuando advertimos que la mencionada biblioteca era requerida por instituciones extran· jeras con menos título que la Biblioteca Nacional de Lima, iniciamos esta ges– tión que acaba de terminar con todo éxito. La Nación Argentina quedaría así imperecederamente vinculada a nuestra cultura, ya que ~a Biblioteca Nacional de Lima, fundada por San Martín, que donó a ella gran parte de sus propios libros, sería restaurada con este nuevo va· liosísimo aporte. Mucho estimo su amable comunicación telefónica del día de ayer, relativa a este aSunto y válgome de esta oportunidad para significarle también que es propósito de mi gobierno embarcar dicha colección, si fUera posible, en uno de los barcos peruanos que están por llegar a Buenos Aires. Al anticiparle mis agradecimientos por su grata respuesta, aprQvecho la
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