Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8
BIBLIOTECA JUSTO Con fecha 29 de Diciembre de 1944, a su paso por Buenos Aires para via– jar a Europa, el R. P. Rubén Vargas Ugarte escribio una carta al Director de la Biblioteca Nacional comunicándole que estaba en venta la librería del Gene– ral Agustín P. Justo, cuyo precio era, más o menos, medio millón de pesos. El P. Vargas Ugarte manifestaba que, en su concepto, era ventajosa la adquisición. El original de esta carta fué puesto en manos del Presidente de la Repú– blica, DI'. Manuel Prado, quien manifestó inmediatamente el más- cordial inte– rés por el asunto. La Biblioteca se puso en seguida en comunicación con el lib"ero de Bu~nos Aires, señor Julio Suarez, que había sido bibliotecario del General Justo y obtt¡vo detalladas informaciones. El importe de la tasación era el del expediente de declaratoria de herederos. El Gobierno Argentino había rechazado la oferta de venta hecha por la familia. A raíz de esta negativa, la Univ'ersidad de Texas y otras instituciones norteamericanas estaban interesadas en la adquisi– ción. Las gestiones tomaron entonces doble orientación: en Lima y en Buenos Aires. En Lima flié vorado por el Consejo de Ministros un crédito extraordinario con el objeto de obtener los fondos necesarios para la compra. Al mismo tiempo, el DI'. Manuel Vicente Villarán, con cívico desinterés, inició una acción personal ante una' serie de particulares acaudalados e instituciones, todas ellas peruanas, para que contribuyeran en parte a completar la suma necesaria. Copias fotostá– ticas de las cartas del P. Vargas Ugarte y de la carta del señor Julio Suárez, de 1 Q de Febrero de 1945, fueron repartidas a hs presuntos donantes por ~l DI'. Villarán. En Buenos Aires, el Encargado de Negocios del Perú, DI'. José Jacinto Rada, se puso en contacto con los herederos del General Justo, señor Liborio Justo y señoras Otilia Justo de Sánchez Terrero y Virginia Justo de Segura. La circunstancia de haber figurad.o el General Justo en el Escalafón del Ejército Perú y también el hecho de que la Biblioteca Nacional de Lima hubiese sido fundada por San Martín, contribuyeron a crear, por parte de la familia, una actitud de consideración ,cordial a la oferta peruana. El contrato fué firmado el 6 de marzo abonándose 484,813 pesos argentinos. Un grupo de miembros de la Embajada, dirigidos por el Dr. Rada, realizó la difícil labor de verificar el in– ventario de las obras y proceder a su encajonamiento. Intervinieron con lauda– ble celo en dicha labor Jos lleñores Dr. Alberto Soto de 'la Jara, Fernán Cisneros y Augusto Dammert León. Los. libros fueron llevados así de 'la residencia de la familia Jústo a la Embajada del Perú. Con' fecha 10 de' ,marzo ,el Encargado de Negocios del Perú, dirigió el si– guiente oficio al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx