Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8

401 una nueva cultura que se refugió en efecto en ese laboratorio del saber que fué la vieja biblioteca de la Ciudad de los Reyes y cuya pérdida conmovió el alma americana. Razones hubieron para decir por el mundo que esa biblioteca de Lima fué luz de las inteligencias, cuq¡bre de bellas inspiraciones y sabio derro– tero del ingenio humano. Veo en esta espléndida donación que recibo, con toeo el halago y gratitud de mi espídt~, el signl;> de l~ iI\;d(jlstruqtible 4ermandad de .dos pueblos amigos nacidos ala vid'ade l'a libertad pdr él esfuerzo heroico del más ejemplar de los libertadores, el General San Martin, .padre de 'nuestras comunes patrias. ConSl\at() en esta gCJ;J:er()s<l dád~va eLscnthniento condolido de los argenti– nos y su afectuosa presencia en la obra de reconstrucción de ese querido monu– mento de cultura. El Perú perdió una de S,us luces más atrayentes y sufrió una de las heri– das más honda.s y persistentes con la. desaparición de su inapreciable biblioteca, pero merced al esfuerzo censtante del gobierno.y del patriotismo ejemplar de sus hij os, como de la solícita cooperación de sus hermanos de América, volverá a resplandecer como foco de magnífica prestancia espiritual. Vuestro hermoso donativo, se*or Director, me demuestra que la emoción con que recibo estos libros es tamoién la vuestra, porque ha sido un duelo co– mún que sufrimos peruanos y argentinos por el ocaso material del legado más preoioso del Libertador San Martín, dejado por él para el cultivo de las inteli– gencias de las generaciones venideras. Parece que este magnifico presente que recibe el Perú, fuera lo que debe ser: una ofrenda sanmartiniana que nos enviara desde el seno de su inmortali– dad el Gr'an Capitán, como símbolo de su angustia por devo)ver a la vida el gran monumento de cultura que su sabiduria levantara hace más de un siglo para fortificar la unión sagrada de los pueblos libres y hermanos sostenidos por la constante advocación de su genio y de su espíritu. Somos testigos, señor Director, de que la pérdida de la fundación sanmar– tiniana de Lima repercutió hondamente en el corazón de este pueblo' amigo; so– mos testigos también' de que ese sentir seilizo nervio y acción en la unánime ini– ciativa de los poderes públicos argentinos, de sus altas autoridades directivas, en– tre las cuales vuestra ilustre intervención personal se destacó tan generosamente. A vuestra directa y eminente acción, doctor Martínez Subiría, tan eryco– miable, se unió con perseverante empeño, la del presidente de la Comisión Espe– cial de ayuda, doctor Levillier, por quienes esta embajada y mis compatriotas sentimos honda gratitud. Considero que esta bella donación de libros es una prenda inestimable que enlaza en forma permanente 'el corazón de peruanos y argentinos, ya unidos por una hermosa multiplicidad de vinculos y valores perdurables. Al renovar mi agradecimiento al señor Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, le', ruego ,hacer llegar a las altas autoridades de la Nación Ar– gentina la gratitud dé! Pe;rú por este gesto magnifico y cordial que es símbolo de nuestra solidaridad en el saber y en la ciencia por cuyo dominio llegaremos a ser en' los siglos,·.de los' 8ig~ PUeblfls a.fort~ados y felices.

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