Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8
Nuevo Don ativo argentino a la Biblioteca Nacional de Lima Producido el incendio de la Biblioteca de Lima, el pueblo argentino quiso desde el primer momento prestar ampliamente su ayuda a la obra de su reconstitución. La Biblioteca Nacional de Buenos Aires recibió el encargo de cen– tralizar y organizar los donativos oficiales, de las instituciones y de los particu– lares, contribuyendo, a su vez, con una importante cantidad de volúmenes de su fondo de duplicados. Así logró formar una colec;.ción que alcanza la elevada cifra de 12,000 volúmenes, continuando con este generoso esfuerzo la tradicional amis– tad de los dos pueblos simbolizada en la intervención que tuvo San Martín en la fundación de la Biblioteca de Lima. Hay que recordar que el! la formación del conjunto de libros argentinos tuvo especial intervención el doctor Roberto Levillier en su carácter de Presi– dente del Comité argentino de ayuda. a la Biblioteca de Lima que actuó en es– trecha colaboración con muchas otras entidades oficiales igualmente interesadas en ofrecer su concurso en esta obra de alto sentido americanista. La coordina– ción de esos esfuerzos dio por resultado que en un plazo relativamente breve se pudiera constituir la colección que debería ser enviada al Perú. Se escogió la fecha del aniversario peruano para hacer la entrega solemne de los libros, y así, el 28 de Julio del presente año en el local de la Biblioteca de Buenos Aires tuvo lugar una significativa ceremonia en la que el Director de la Institución y conocido escritor, Gustavo Martínez Zubiria y el señor En– cargado de Negocios del Perú, Doctor José Jacinto Rada, pronunciaron los dis– cursos cuyo texto damos a continuación, lo mismo que el suelto periodístico apa– recido con este motivo, en el diario "La NaciÓn", de esa ciudad. LA DONACION A LA BIBLIOTECA DE LIMA Cuap.do hace algún tiempo se tuvo noticia en la Argentina del SInIestro ocurrido en la Biblioteca Nacional de Lima, cundió entre nosotros un sentimiento de pesar por los perjuicios que esa desgracia podía significar para la cultura de la nación hermana y aun de toda la América hispana, dadas las preciosas exis– tencias bibliográficas y documentales contenidas en aquel establecimiento. Entraba también por mucho en ese sentimiento la consideración de que aquel instituto ha– bía sido fundado por San Martín, y estaba ligado, por lo tanto, en cierto modo a nuestras más caras tradiciones. Surgió así naturalmente y de inmediato el, de– signio de cooperar por todos los medios posibles a la tarea de reconstruir la fa-
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