Boletín de la Biblioteca Nacional N° 7

319 darles la oportunidad de entrenarse; por otra parte, la labor que se lleva a ca~ bo en la Biblioteca es tan intensa y urgente que su personal no puede consa~ grarse a la tarea docente. 3) Alumnado.- No es fácil, ni es tampoco justo, exigir de un alumna- do muy seleccionado al que hay que pedirle la dedicación completa de su tiem- po durante un año, que trabaje sin esperanza alguna de empleo futuro remu~ nerado, aunque sea modestamente. Por lo tanto, la Escuela de Biblioteca- rios no alcanzará su verdadera proyección sino el día en que los estudios en ella realizados y los certificados por ella otorgados, sean oficialmente recono~ cidos y constituyan el requisito indispensable para ingresar al servicio de una biblioteca pública. Conviene tal vez explicar que para los cursos superiores, equivalentes a un doctorado en..ciencia bibliotecaria, será preciso esperar al- gún tiempo y por el momento puede remediarse, en parte, esta falta median- te estudios complementarios en los Estados Unidos. Teniendo en cuenta los factores va indicados, el curso que actualmente se dicta y que constituye una nueva y ha'sta ahora satisfactoria experiencia, ha sido limitado a 10 alumnas seleccionadas sobre SO aspirantes (S varones y 45 mujeres). Dado que era preciso mantener la Escuela dentro del ámbito de la Biblioteca Nacional. la Escuela de Bellas Artes, con mucha gentileza, nos ha cedido una sala para ella. Como la Biblioteca Nacional necesita urgente- mente más catalogadores, la enseñanza gira en torno de la asignatura de ca~ talogación y clasificación y cinco de las alumnas entrarán a formar parte de su personal al terminar los estudios. Resultará interesante comprobar si efl~ tre las cinco restantes, aquéllas que también sean aprobadas. encuentran ocu~ pación en alguna de las otras bibliotecas limeñas. Cuando a mediados de año. termine el~ curso que ahora se dicta, contem~ pIamos dos posibilidades entre las que se podría elegir o quien sabe llevar a cabo simultáneamente. si las circunstancias lo permiten. Una de ellas es la repetición exacta del curso actual ofrecido a personas que se interesen por la profesión. empleados de bibliotecas. etc., pero sin la promesa concreta de tra~ bajo inmediato en la Biblioteca Nacional. La otra consiste en un cursillo de bibliotecas escolares, dictado en forma tal que permita a un grupo de maes~ tras bien seleccionados que lo sigan. convertirse a su vez en profesores de esta materia. Agradeciéndole la publicaci~'>n de la presente, le saludó muy atentamente. Carmen ORTIZ de ZEVALLOS, Secretaria de la Escuela de Bibliotecarios. Como una información adicional a los conceptos expre- sados en la carta anterior, damos ;2 continuación, una reseña sobre el desarrollo del curso. La selección del alumnado fué hecha sobre SO aspirantes (4S mujeres y 5 varones) que se presentaron a los exámenes de admisión. Una primera eliminación de 23 postulante tuvo lugar después de las pruebas de mecano- grafía y examen de idiomas, habiéndose exigido cierto grado de conocimien~ to del inglés por ser esta lengua indispensable. ya que aún no existen traduc~ ciones al español de varios libros de texto que imprescindiblemente deben con~ sultar los alumnos. Un examen escrito de cultura general. permitió luego ele- gir entre las 27 aspirantes restantes, todas mujeres, a las 10 alumnas que des~ de el 16 de Enero siguen el curso que actualmente se dicta y cuya duración será de seis meses.

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