Boletín de la Biblioteca Nacional N° 7

Escuela de Bibliotecarios De acuerdo con los informes publicados en el N9 6 del Boletin, las clases correspondientes al segundo curso de la Escuela de Ribliotecarios se iniciaron en la segtwaa quince~ na del mes de E'Jcro del presente año. Respecto a su desa- rrollo publicamos a continuación una reseña precedida de un Editorial de "La Prensa" aparecido el día 8 de Marzo, una carta de la Srta. Carmen Ortiz de Zevallos, Secretaria de la Escuela, en la que se aclaran algunos puntos relacionados con la orientación de la Escuela, así como una información adi- cional. LAS NECESIDADES DE NUESTRA BIBLIOTECA NACIONAL Próximos al segundo aniversario del terrible incendio que destruyera la Biblioteca Nacional originando un impacto muy grave en la vida intelectual peruana, urge verificar la obra de rehacimiento efectuada, su significación y las necesidades clamorosas que apremian todavía al hogar de nuestros libros y de nuestra cultura. El triple problema creado por el siniestro de mayo de 1943, referente al edificio, los libros y el personal de la nueva Biblioteca merece la más vigi- lante consideración de parte de las autoridades encargadas de favorecer la ac- tividad cultural del país. Consideramos que el Ministerio de Fomento o los ingenieros encargados de la construcción del nuevo edificio deberían emitir una declaración, informando al público acerca de la marcha de su labor y de las posibilidades de suttlás inmedi\to término. El anhelo unánime es ver co- locada muy pronto la última piedra del moderno edificio que ha de albergar una parte muy valiosa de nuestro patrimonio espiritual. De otro lado la can- tidad de libros, que asciende a unos 60 mil ejemplares, reclama ya el local ade- cuado para su custodia y difusión. Los fondos de la Sección Peruana, enri- quecidos con sucesivas adqui$iciones deben ser ofrecidos a la consulta públi- ca aunque sea utilizando una de las alas del edificio en construcción. La tesonera labor desplegada por e! doctor Jorge Basadre al frente de la Dirección de la Biblioteca ha permitido que los otros aspectos del rehacimien- to de nuestra vieja institución -el refe'ente a los libros y al personal- ha- yan cobrado singular adelanto, que es conveniente continuar sin desmayo, con cre~iente energía y decisión. En le reconstitución de! caudal bibliográfico desaparecido, además de las adquisiciones efectuadas, algunas de ellas parti- cularmente valiosas, están contribuyendo las naciones hermanas del continen- te en bello gesto de solidaridad espiritu31; los particulares y las empresas co- merciales, con dispar intensidad, que no es ajena al estímulo eficiente de per- sonas noblemente interesadas en restaurar nuestra riqueza de libros. Se han incorporado por compra, donación y colecta muchas obras valiosas y es de es- perar que continúe, en toda forma el incremento de las especies bibliográficas. La preparación de un personal especializado se ha llevado a cabo a tra- vés de la Escuela de Bibliotecarios que llega a su segundo año de funciona-

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