Boletín de la Biblioteca Nacional N°65 - 66

mo dieron mucha importancia a los ropajes, mezclando lo español con lo incá· sico en medio de una exuberanciá de colores. Trataron los temas en forma popular e ingenua; no se destacaron por su originalidad en la composición. Mostraron predilección por el retrato y temas humanos, en cambio no cultivaron el paisaje ni temas profanos; desconocieron el desnudo. La pintura al óleo fue la preferida por los pintores de esta escuela. Los artistas cusqueños no sintieron la necesidad de Jirmar sus cuadros, es por eso que la mayoría son anónimos. Entre ellos merecen citarse: Juan de Espinoza (padre), Juan de Espinoza de los Monteros, Francisco Juárez, Basilio Pacheco, Ignacio Chacón, Antonio Vilca, Mariano Zapata, Diego Quispe Tito, Juan Os01'io, Pedro de Saldaña, Basilio de la Cruz, etc. Esta escuela llegó a alcanzar tal desarrollo, que el Cusca se convirtió en uno de los primeros centros de arte en América, abasteciendo a todas las iglesias del Virreynato. Su evolución quedó estancada al brotar las nuevas ideas políticas, pero sobre todo por los problemas de orden económico y social. ESCUELA QUITEÑA. El arte en Quito es una prolongación del arte español de la época, con cierta influencia de la pintura italiana. Quito es una de las ciuda– des hispánicas que con más fervor ha cultivado el arte religioso. Sus temas eran esencialmente de esta índole, quedando tanto el paisaje como el retrato en calidad de temas secundarios. Se funda aquí la primera Escuela de Artes y Oficios de América del Sur. Copiaron, como los artistas cusqueños, lienzos de maestros europeos, también en forma popular e ingenua. Los pintores quitefios usaron el estofado e introdujeron en sus lienzos el uso de la tela endurecida para dar realidad al ropaje. Dieron mucha importancia al color. Esta escuela alcanzó también un gran desarrollo y, a diferencia de la cusquefia, no fue anónima. Entre sus artistas merecen citarse: Fray Pedro Bedón, Miguel de Santiago, Nicolás de Goríbar, Mateo Mejía, Hernando de la Cruz, Manuel de Samaniego y Jaramillo, Bernardo de Legarda, etc. ESCUELA POTOSINA. La escuela potosina se crea debido al desarrollo del arte pictórico religioso y del retrato, por la política de la iglesia dirigida a la proli· feración de obras religiosas. Pintores europeos venidos de Lima, entre ellos Bernardo Bitti, tuvieron una influencia decisiva en la pintura altoperuana. Tuvo un estilo hispano-indígena. Desarrollaron los temas religiosos y no cultivaron el paisaje ni el desnudo. Dieron importancia al color pero no utilizaron el sobre· dorado. Se dedicaron particularmente al óleo. Entre sus artistas merecen citarse: Nicolás Chávez de Vilafane, Lorenzo de Poveda, Antonio de Erqueta, siendo el pintor más representativo de esta escuela, Melchor Pérez Holguín. 6

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