Boletín de la Biblioteca Nacional N° 57 58

14 mores vanos de suerte que en las dos semanas de serv1c10 no se hacía más que estarlos enseñando, y cuando ya iban teniendo algún conocimiento se mudaban y entraban otros peores. Lois mismos indios conocían su utilidad en este género de servicio muchos lo procuraban. Algunos pudientes llevan a sus hijos a las ciudades los dan para que sirvan sin recompensa ni paga alguna, sólo con el fin de que aprendan castellano y los modales de los españoles. 33. Tiene bastante inclinación a la mus1ca. Los instrumentos que por lo común usan son el tambor, y la flauta, conocen ]os de la arpa, violín, guitarra y órgano y algunos los tocan. Tienen algunas canciones en sus idiomas, estas son por lo regular tristes. 34. No hay tradición que hayan habido hombres insignes en armas ni en letras en este pueblo. 35. Sus ideas que tienen de la eternidad, del premio y del castigo, del juicio final, gloria, purgatorio e infierno, parecen bastante cristianas conforme a sus escasos talentos. 36. El vestido de los varones, es un coton y calzoncillo de bayeta blanca de la tierra, su solapa o chamorra del mismo género negro o azul, que les cubre hasta la cadera, calzón de cordellate negro, con botones a la rodilla, calcetas a los pies y sus ojotas o zapatos, monteras o sombrero. Para ir / / a la Iglesia usan una capa cuadrada que llaman yacolla negra o morada que tejen las mujeres de hilado torzal de lana de llama, les cubre hasta el talón,• al pescuezo llevan su paño largo de dos varas asimismo tejido de mujeres de lana de vicuña. El de las hembras es el mismo coton sin cuello, largo hasta el carcañal, blanco, amarillo, colorado, o azul, jubón y polleras de lo mismo, y encima un tejido de sus manos negro prendido al hombro que les cubre medio cuerpo hasta el talón que le llaman anaco, y sobretodo un ceñidor o faja a la cintura (algunas ya no lo usan) su mantilla cuadrada que les cubre la cabeza hasta los muslos tejida de sus manos. En los de cordillera hay alguna diferencia porque los varones tiene sobre el coton otro ajustado y pequeño que llaman uncu, les cubre pecho y espalda hasta la cadera sin mangas: para el abrigo de sus brazos usan calcetas, que llaman maquitos el calzón bastante estrecho con su encanujado bajo de la rodilla pasado un hilo para ajustarlo: este les dura toda su vida, porque conforme se va rompiendo, lo van colcheando con hilo grueso torzal, y con el tiempo ya no parece rastro del género, a esto les obliga su pobreza. Las hembras muchas no usan polleras; sino un saco que llaman acso prendido sobre los hombros, y les cubre hasta cerca del talón. Andagua, y noviembre 5 de 1813. Clemente Almonte.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx