Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
60 Su originalidad como escritor ha consistido en unir la intuición con la exac– titud, la certeza con la evocación del pretérito, la animación del relato con la in– formación adecuada, la anécdota histórica o seudo-histórica con la emoción ante el paisaje nacional. Su interés se ha volcado por igual ante la historia peruana, ante la geografía de la patria, ante el hombre del Perú con sus grandezas y también con sus miserias. De todo ello, ha extraído las enseñanzas, pensando siempre en la juventud presente y venidera, y el fin didáctico unas veces explícito y otras veces tácito, surge como una conclusión que corona el relato. En Alayza emerge siempre una tesis o proclama de encendido patriotismo. Sus libros resultan signos elocuentes de un propósito de redescubrir un Perú material y espiritual acorde con los nuevos tiempos y de afirmar una fe y una esperanza en su grandeza. Examinada en su conjunto, la obra de Alayza ha cumplido la misión de luchar por el ascenso cultural de su pueblo, de ese pueblo en el cual -especial y tem– poralmente- ha echado sus raíces este autor y del cual ha extraído el jugo vital de su prosa. Pero además ha contribuído, al realizar su función educadora, a que las fuer– zas más notables de ese pueblo se sobrepongan como símbolo de lo permanente a los conflictos entre las concepciones antagónicas que dividen a los hombres. De tal suerte, ha interpretado acontecimientos al parecer aislados y les ha hallado su conexión con el destino común del país y del hombre que en él mora. "Envidiable compenetración la de nuestro autor -dice Víctor Andrés Belaún– de- con todo aquello en que palpita el alma nacional. Nunca separa la madre tierra del mito que la envuelve y del recuerdo de los hombres que la trabajaron y que a ella volvieron dspués de cumplida su misión. La Geografía se ilumina de Historia y la Historia se encarna y se inmoviliza en la Geografía". Es de lamentar que hoy no se lean lo suficiente los libros de Alayza. Conspira contra ello el agotamiento de las ediciones y la extensión de la obra en muchos volúmenes. Porque las páginas de Mi país y de La Breña tienen un valor estí– mulante y formativo indiscutible. Los diez volúmenes de Mi país podrían reducirse a uno solo o dos volúmenes antológicos. ¿No sería pertinente en estos momentos tan esperanzados que atraviesa el Perú, reeditar ese libro en forma extractada, para que llegue a la juventud del país? Tendríamos así en nuestras bibliotecas un bre– viario de peruanidad invalorable que podría alcanzar la mayor difusión entre la juventud y que podría constituir libro fundamental de ampliación de conocimien– tos histórico y geográfico del Perú entre los escolares. La generosidad y el desprendimiento son virtudes que se dan sólo en las almas superiores capaces de sobreponerse a la atracción que ejerce el dominio sobre los objetos materiales o la vanidad del éxito fácil. A Luis Alayza -gran señor en la vida y en las letras- le ha sido fácil entregar lo único que atesoró en su vida -sus tan queridos libros- para que sean patrimonio del Estado y se pongan al servicio en esta Biblioteca Nacional de los lectores de toda condi– ción y edad, y sobre todo de los jóvenes para quienes especialmente escribió Alay– za las páginas transidas de afecto por los valores espirituales de nuestra Patria. Este gesto ejemplar compromete la gratitud de la institución que represento, la cúal hago pública y extensiva a su hija la señora Guenilda Alayza de Quiñónez. Agradezco asimismo al señor Ministro de Educación, General Alfredo Arrisue– ño Cornejo por haber realzado este acto de homenaje con Su presencia alenta– dora y a los demás señores miembros de la Comisión Especial designada por el Supremo Gobierno por el interés demostrado en el cumplimiento de su misión.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx